La felicidad es subestimada. La pintan como éxtasis, pero casi siempre es calma. Es la ausencia de problemas urgentes. Es un domingo por la tarde sin nada que resolver.
Mi padre siempre me decía:
"Si quieres salir a correr, sal a correr, no busques compañía. Tarde o temprano, en tu quinta o vigésima carrera, personas con ideas afines te encontrarán."
Y solo recientemente me he dado cuenta de que este principio funciona en todas partes.
Si suena como que se está demoliendo un Estado, tiene aspecto de que se está demoliendo un Estado y a todos parece que se está demoliendo un Estado, no hay duda de que se está demoliendo un Estado. Cuando se acaben los conejos de la chistera no va a quedar piedra sobre piedra.
La felicidad casi siempre es retrospectiva y se ve mejor por el retrovisor, por eso es tan impresionante cuando la ves venir de frente corriendo hacia a ti.