Estoy hasta el moño de sus mentiras. Dicen que estoy ausente de mi domicilio y eso es imposible porque no puedo salir. Ahora es cuando tendré que hacer un esfuerzo sobrehumano y necesitar de otros para recogerlo en oficina. Gracias por nada.
@CorreosAtiende
Sois unos agresores de mierda. Deberíais estar en la puñetera cárcel esta misma noche. Espero que la gente despierte y deje de seguir a "youtubers" que promueven violar a mujeres.
¿La primera vez que se publica dónde vive un político?
— Pablo Iglesias
— Irene Montero
— Pedro Sánchez
— Begoña Gómez
— Manuela Carmena
— Mónica García
— Yolanda Díaz
— Ada Colau
— Alberto Garzón
— Íñigo Errejón
— José Luis Rodríguez Zapatero
— José Luis Ábalos
— Gabriel Rufián
— Óscar Puente
— María Jesús Montero
Y podemos seguir hasta mañana
De Iglesias y Montero conocimos hasta el precio, la hipoteca, los metros de la casa y de la parcela y que tenía piscina. De Errejón se publicó hasta el barrio y cómo era su piso. De Garzón, metros, habitaciones, precio y municipio. De Sánchez se han publicado su vivienda y urbanización de Pozuelo.
Pero resulta que publicar que Ayuso vive de alquiler en Puerta de Hierro es cruzar una frontera inédita en el periodismo.
Venga ya! El problema no es que se sepa dónde vive. El problema es que la han pillado con el carrito del helado.
"Dejad ya de decir que a Lorca lo fusilaron solo por rencillas familiares o envidias. No es verdad. Basta del negacionismo sobre la muerte de Lorca. Fue un fusilamiento y un crimen político." En @publico_es https://t.co/oHIJY9pPfQ
@PP y @VOX se niegan a un pacto de Estado propuesto por el Presidente del Gobierno porque eso les restaría votos. O sea, prefieren que se queme media España, por un puñado de votos. Que tome nota la izquierda y vayan todos a votar. Es mucho lo que está en juego.
@Pedro_Torrijos No te creas, mis hijos van a cumplir 21 años y la que fue su profesora de infantil se jubila para el próximo curso. Le han organizado todos los alumnos de su clase una fiesta sorpresa que lo flipas. Inolvidable para todos, profe, madres y padres y sobre todo, alumnos.
Lucas termina la Escuela Infantil esta semana, así que voy a documentar el expediente antes de que prescriba.
El niño ha pasado allí más de media vida —claro, que su vida cabe en el tiempo en el que yo tardo en decidir si cambio de compañía de teléfonos— junto a su educadora y una pandilla de coleguillas cuyos apellidos desconozco y cuyas trastadas también desconozco porque eso es cosa suya, no mía.
Ha engordado un tercio de lo que pesa y ha crecido un cuarto de lo que mide, ratios de crecimiento que en cualquier fondo de inversión provocarían una portada en el Financial Times.
Ha aprendido a sentarse a comer, que ya es una victoria civilizatoria; a comer con cubiertos, es decir, a manejar herramientas metálicas potencialmente letales sin causar bajas; a pedir las cosas por favor y a dar las gracias, algo que muchos adultos no terminan de interiorizar; a quitarse las zapatillas y desvestirse, a trepar, a correr, a jugar sin miedo —un lujo—, a plantar una semilla de judía como un ingeniero agrónomo un poco torpe y a hacer puzles, no muy difíciles, sí, pero los hace. Ha aprendido canciones cuya letra repite sin que sepas de dónde viene. Ha pintado, ha recortado, ha modelado figuritas de plastilina con una destreza que ni Tàpies.
Cuando llegó era un cabezón medio calvo que apenas se tenía en pie, un boceto de persona, y ahora recita nombres de dinosaurios que yo ni sabía que existían (¿qué leches es un "paquicefalosaurio"?).
Ha pasado más tiempo consciente con su educadora que con cualquier otro adulto sobre la faz de la Tierra, incluido yo mismo. Y sin embargo, no va a recordar absolutamente nada de esto. Ni un fotograma. Toda esa inversión emocional, pedagógica y logística de miles de horas se archivará en una carpeta con el nombre "Amnesia Infantil" que jamás volverá a abrirse.
Pero yo creo —contra toda evidencia neurológica— que la va a querer siempre. A su educadora y a sus coleguillas y a esta etapa de su vida. Aunque no se acuerde de ninguna cara ni de ningún nombre, aunque nunca vuelva a hacer esos puzles de tres piezas ni a coger un tenedor con el mango gordo.
Yo creo que en algún rincón ese amor va a seguir allí, a prueba de fallos de memoria.
(Y si no, al menos su padre lo habrá escrito).
Quizá los bomberos forestales no quieren vuestros agradecimientos, y prefieren que dejéis de votar a hijos de puta que recortan sus derechos laborales y les exponen a riesgo extremo a cambio de precariedad y falta de recursos. Dejad de ser tan hipócritas, por favor.
Es acojonante que cualquier problema grave que hay en la Comunidad de Madrid nunca es responsabilidad de los que llevan gobernando sin parar desde 1995. Pero acojonante, macho.
Se quemó El Hoyo de Pinares.
No cambió nada.
Se quemó Las Navas del Marqués.
No cambió nada.
Se quema Burgohondo.
No cambiará nada.
Entre incendio e incendio hubo elecciones.
No cambió nada.
Y así es como los políticos aprenden que pueden dejar que todo arda y seguir impunes.
Podéis romantizar todo lo que queráis lo de que “el pueblo salva al pueblo”, pero la realidad es que lo que salva al pueblo son los impuestos y unos buenos servicios públicos. El pueblo puede ayudar, pero no tiene capacidad para apagar un incendio o reconstruir infraestructuras.
Tenemos todos claro que la UME es ya el nuevo servicio de extinción de incendios de las comunidades autónomas gobernadas por el PP. Ellos reducen impuestos a los ricos, jibarizan los servicios públicos y luego le piden al gobierno que les resuelva la papeleta.