"Pronto la gente (pobre) ya no podrá tener hijos, supongo que eso sería fantástico. Podríamos diseñar nuevos humanos en un laboratorio".
Mette-Marit, nueva reina de Noruega, aparece en los archivos de Epstein, alegrándose de que los pobres no puedan tener hijos en un futuro y que se puedan crear humanos perfeccionados a través de laboratorios, al estilo raza superior que hablaba Hitler.
Así es la nobleza europea, clasista y racista que darían la bienvenida a otro Hitler dando palmas con las orejas.