«¡Te lo suplico! Nunca renuncies a la esperanza, nunca dudes, nunca te canses y nunca te desanimes. No tengas miedo. Dios está contigo».
- San Juan Pablo II
Qué alegría. Salgo a caminar y me encuentro una señora que iba rezando El Rosario. La llamo: “Señora” le muestro el mío. “Yo también rezo El Rosario”. Sonríe emocionada. “Siempre me acompaña”, me dice. Estos son tiempos para rezar con gran fervor El Rosario, por nuestra Iglesia.
Cada palabra del Evangelio es como una semilla arrojada al terreno de nuestra vida. Este terreno es nuestro corazón, pero también es el mundo, la comunidad, la Iglesia. La palabra de Dios, de hecho, fecunda y provoca toda realidad. #AudienciaGeneral