Otro testimonio donde queda expuesta la perversidad de la abstención, su inutilidad política y su perjuicio al ciudadano . Los únicos que ganaron con ella fue el chavismo. Se les regaló TODO el poder en TODAS las instancias.
Chacao y Libertador son colindantes y la gente de Libertador está desasistida y abandonada.
Chacao no se quedó en el escombro.
Porque soy venezolana, porque tengo 79 años y viví con plenitud, con sus virtudes y miserias, la democracia que añoro, porque viví con dolor diario la Peste que hoy nos azota, porque tengo 7 años viviendo en Argentina... por eso quiero con todo mi corazón que hoy gane Argentina!
Antes era esperando que llegarán los marines que se iban a llevar al chavismo y hoy es esperando que Trump con Marco Rubio se los lleven... y vamos entonces a elegir a la salvadora!
Disculpe señor, quise agregarle esta parte a su magnífico texto!
Hay algo que nunca decimos: esa gente no llegó caída del.cielo ni de un golpe de estado, la gente los votó! Millones de personas votaron por Chávez, el militar golpista que ofrecía freír cabeza de adecos y llevarnos al mar de la felicidad que es Cuba. Yo lo oía, lo decía!...
Hay una pregunta que casi nunca nos atrevemos a hacernos en voz alta, porque la respuesta incomoda demasiado: ¿Qué es exactamente lo que tiene hundida a Venezuela? La respuesta fácil, la que todos repetimos, es el gobierno, el régimen, el chavismo. Eso es muy cierto, pero es apenas una parte de la verdad, la parte que nos reconforta porque pone culpa siempre al otro.
Pensemos por un momento en qué es el Estado. Porque cuando decimos que el Estado venezolano está podrido, ¿de qué estamos hablando exactamente? El Estado no es una entidad abstracta que flota en el aire, son son los tres o cuatro chavistas que están al tope del gobierno. El Estado son personas. Es el vigilante del ministerio, el funcionario que te procesa un trámite en la alcaldía, el policía de la esquina, el militar del punto de control, el bombero, el profesor del liceo público, el maestro de la escuela, el que sella tu documento, el que te deja entrar o salir en el aeropuerto, el que atiende tu solicitud. Todos ellos hacen que el Estado funcione o que no funcione. Todos ellos son gente común, son nuestros vecinos, nuestros amigos, nuestros familiares. No son extraterrestres ni extranjeros que llegaron a arruinar el país. Son venezolanos como tú o como yo.
Entonces viene la pregunta difícil de verdad: ¿el daño lo hicieron solo los corruptos de arriba, o lo hacemos también todos los que participamos en la maquinaria de abajo? Porque la corrupción no funciona con una sola mano. El funcionario que te pide dinero por debajo de la mesa es corrupto, sí. Pero el ciudadano que se lo paga con gusto para saltarse la cola, para agilizar el trámite, para no hacer las cosas por la vía correcta, ¿no es acaso el combustible que mantiene esa maquinaria engrasada y funcionando? El matraqueo existe porque hay quien lo cobra y hay quien lo paga. La palanca funciona porque unos la ofrecen y otros la buscan. El "dame algo pa' los frescos" sobrevive porque a ambos lados de esa transacción hay un venezolano dispuesto.
No estoy diciendo que todos seamos igual de responsables, porque no lo somos. Quien tiene el poder y lo usa para robar carga una responsabilidad infinitamente mayor que el ciudadano desesperado que paga una coima para resolver algo básico en un sistema diseñado para no funcionar sin ella. Esa distinción es importante y sería injusto borrarla. Pero tampoco podemos seguir pretendiendo que la corrupción venezolana es un fenómeno exclusivo de una cúpula malvada mientras el resto somos víctimas puras e inocentes. Esa historia es reconfortante, pero es incompleta.
La verdad más incómoda es que Venezuela no se rompió solo desde arriba. Se rompió también desde una cultura que durante décadas normalizó el atajo, la trampa, el "vivo" que se salta las reglas, el desprecio por lo público, la idea de que cumplir la norma es de tontos y buscarle la vuelta es de inteligentes. Esa cultura no la inventó Chávez, aunque él la explotó y la profundizó como nadie. Esa cultura la construimos entre todos, mucho antes, y la seguimos alimentando cada vez que elegimos el camino fácil por encima del correcto.
Aquí es donde los que estamos afuera tenemos una responsabilidad que pocos quieren asumir. Los venezolanos que emigramos a países desarrollados y aprendimos a hacer las cosas por la vía correcta, a respetar la cola, a pagar los impuestos, a no ofrecer ni buscar la palanca, tenemos el deber de convertirnos en guías, en ejemplo, en luz para los que siguen allá. Aunque sea desde la distancia. El problema es que muchas veces uno intenta decirle a los que están en Venezuela que las cosas se pueden hacer de otra manera y lo primero que recibe es una lluvia de burlas: "ay, sí, el que se las sabe todas", "ay, sí, el señor perfecto", "ay, sí, el que se cree europeo ahora". Y eso desmotiva, claro que desmotiva. Pero no podemos dejar que un par de comentarios resentidos nos callen, porque el mensaje es demasiado importante.
Los que aprendimos a hacer las cosas bien, y muy especialmente los que se devolvieron y hoy están allá viviendo con otros valores, deberían ser los primeros en enseñar con el ejemplo que otra forma de vivir es posible. Que se puede hacer un trámite sin pagar por debajo de la mesa. Que se puede respetar al otro. Que cumplir las reglas no te hace tonto, te hace ciudadano. No se trata de dárnoslas de superiores ni de mirar por encima del hombro a nadie, sino de mostrar, con humildad pero con firmeza, que lo que aprendimos afuera funciona, y que Venezuela también puede funcionar así si suficientes personas se lo proponen.
Y aquí está lo esperanzador, porque no todo es sombrío. Si Venezuela se rompió en parte por lo que somos, entonces Venezuela también se puede reconstruir por lo que decidamos ser. Un país no cambia solo cuando cambian sus gobernantes. Cambia de verdad cuando cambia su gente. Cuando el funcionario decide no pedir, cuando el ciudadano decide no pagar, cuando dejamos de admirar al vivo y empezamos a respetar al honesto. Los políticos corruptos hicieron un daño enorme, sí. Pero la Venezuela que funcione de verdad no va a nacer de un buen gobierno solamente. Va a nacer de millones de decisiones individuales de gente común que decida, por fin, hacer las cosas bien. Esa parte no depende de ningún presidente. Depende de nosotros, estemos donde estemos.
... que nos llamaban a abstenernos, ahora tienen como único horizonte que votemos con unas instituciones podridas y sin ningún asidero real que permita organizar una elección real... y siguen llevando a la gente al despeñadero...
En 1991, Kevin Costner 🇺🇸no solo era el protagonista de El Guardaespaldas, sino también el productor. Tenía claro que el papel de Rachel Marron debía ser para Whitney Houston, a pesar de que ella nunca había actuado. Warner Bros. quería a actrices experimentadas como Julia Roberts o Madonna, pero Costner se negó y retrasó el rodaje un año entero para esperar a que Whitney terminara su gira musical.
Whitney estaba aterrorizada por dar el salto al cine. Al notar su inseguridad, Costner le hizo una promesa personal: él la guiaría, la cuidaría y no dejaría que hiciera el ridículo. A cambio, le pidió que no tomara clases de actuación y que fuera ella misma. Cumplió su promesa de tal forma que incluso editó la película personalmente para asegurarse de que los mejores planos resaltaran la belleza y el talento de Whitney.
Una de las mayores aportaciones de Costner a la cultura pop fue idea suya: él insistió en que la canción comenzara a capela, sin música. El productor musical Clive Davis y la discográfica se opusieron rotundamente, pensando que la radio jamás pincharía un tema que empezara así. Costner se mantuvo firme porque sabía que la voz desnuda de Whitney rompería el corazón del público. Tuvo razón.
Aunque la química en pantalla era innegable, nunca fueron pareja en la vida real. Sin embargo, desarrollaron un vínculo de protección que duró años. Tras el éxito de la película, sus vidas tomaron rumbos distintos, pero siguieron en contacto. Costner reveló años después que le escribía cartas personales a Whitney con frecuencia para recordarle lo valiosa que era y para intentar apoyarla en sus momentos más oscuros y de adicción, aunque no siempre sabía si ella llegaba a leerlas.
Tras la trágica muerte de la cantante en 2012, la familia de Whitney (especialmente su prima Dionne Warwick) le pidió a Costner que hablara en el funeral. Inicialmente se resistió, sintiendo que no era digno, pero finalmente aceptó. Dio un discurso histórico de casi 20 minutos donde humanizó a la leyenda, revelando al mundo las profundas inseguridades de Whitney y pronunciando una frase que quedó para la posteridad:
"Fuiste tan buena como podías ser. No solo eras lo bastante buena; eras única."
Décadas después, Costner sigue recordando a Whitney con una devoción enorme. En entrevistas recientes, el actor ha mirado atrás con nostalgia y ha admitido que lo que sintió por ella fue una forma de amor puro y real: "Ella fue mi gran amor por un momento", confesó, consolidando una de las conexiones más genuinas y respetuosas de la historia de Hollywood.💕
Hoy 5 de julio, día en el que recordamos la firma del Acta de nuestra Independencia, veámosla como la fiesta de la civilidad, en la que hombres y mujeres le dieron sentido a la transformación que venía, y que hoy la sigamos viendo con esa misma necesidad y esa misma vehemencia de nuestros antepasados.
Que el horizonte esté siempre claro, que nos levantaremos de esta situación y de las que vengan, pero unidos, como la gran nación que somos los venezolanos, siempre acompañados de la fe como guía de cada una de nuestras acciones.
Dios siga bendiciendo a esta tierra de gracia 🙏🇻🇪
Este 5 de julio de 2026 nos encuentra viviendo días muy difíciles, con el corazón roto. Hay familias que enfrentan el dolor de haberlo perdido todo luego del terremoto.
La independencia no es solo una fecha para conmemorar. Es un compromiso permanente con nuestra gente, con la solidaridad, con la esperanza y con la convicción de que Venezuela cuenta con un pueblo que no deja de luchar por salir adelante, incluso en un momento como este.
Cuando no hubo gobierno, el venezolano salió a demostrar de lo que está hecho. Vimos a rescatistas, bomberos, personal de salud, voluntarios, vecinos, jóvenes organizando centros de acopio, transportistas, iglesias, empresarios y miles de ciudadanos que, sin esperar nada a cambio, tendieron su mano al que más lo necesitaba y sin perder la fe. Ese es el país que somos y del que nos sentimos profundamente orgullosos.
En este momento, también queremos agradecer a los países, organizaciones y equipos internacionales que han extendido su mano solidaria a Venezuela. Gracias por acompañarnos con respeto a nuestra soberanía, con afecto sincero por nuestro pueblo y con la voluntad de ayudar a quienes hoy más lo necesitan.
Este momento de nuestra historia debe dejarnos también una reflexión: La responsabilidad con los venezolanos debe estar guiada por la prevención, el mantenimiento de la infraestructura, la planificación y la respuesta oportuna. Esa es la verdadera forma de honrar y proteger a nuestra gente.
A cada venezolano, dentro y fuera de nuestra tierra, les envío un fuerte abrazo en este 5 de julio. Nuestro país amado se va a levantar con la misma fuerza que hemos visto en cada persona durante estos días tan dolorosos.
@osvaldobazan Hay que ser negro para saber si hay racismo o no, en cualquiera de nuestros países. Conozco brasileños negros que lo han sufrido y mucho. Aquí la palabra "negro" no la usan, por qué será?
Donde siempre han estado! Rodeados de gente que los aplaude y aclama. Nunca ayudando, nunca trabajando con y por la gente necesitada.
Así siempre han sido!
Por estos días toca navegar entre testimonios que nos rompen, con los que resulta difícil trajinar hasta el final. En medio de ese agobio, una imagen se repite: la de madres y abuelas que murieron abrazadas a nietos e hijos, en un esfuerzo postrero por salvarlos del aplastamiento. Unas lo lograron a costa de sus propias vidas. Otras, las que no, se fundieron en el abrazo que intentaba arrancarle un hilito de esperanza a ese condenado instante. ¡Cómo no ponerse en su lugar, valerosas madres y abuelitas venezolanas! Si cuando la tierra temblaba con esa furia que jamás olvidaremos, también apretábamos a nuestros hijos con el corazón agitado, viendo cómo hacíamos para multiplicar un cuerpo, para que ese cuerpo escaso sirviese de escudo del de ellos. Que vuestra amorosa historia, la de rescatistas comprometidas hasta su última respiración con la vida que concibieron y alumbraron, sea recordatorio de esa humanidad que nos hace eternos, que nos hace invencibles. QEPD.
"Nosotros, pues, a nombre y con la voluntad y autoridad que tenemos del virtuoso pueblo de Venezuela, declaramos solemnemente al mundo que sus Provincias Unidas son, y deben ser desde hoy, de hecho y de derecho, Estados libres, soberanos e independientes y que están absueltos de toda sumisión y dependencia de la Corona de España o de los que se dicen o dijeren sus apoderados o representantes, y que como tal Estado libre e independiente tiene un pleno poder para darse la forma de gobierno que sea conforme a la voluntad general de sus pueblos, declarar la guerra, hacer la paz, formar alianzas, arreglar tratados de comercio, límite y navegación, hacer y ejecutar todos los demás actos que hacen y ejecutan las naciones libres e independientes. "
5 de julio 1811
Alcaldes y concejales, el poder que está cerca del pueblo en su día a día.
Que difícil resultaba explicárselo a los que vociferaron “abstención” y dejaron huérfano a ese pueblo. Faltaba un ejemplo práctico pero la Naturaleza se encargó de hacer una feroz demostración.
"La dependencia de fuerzas externas es uno de los errores más graves que puede cometer un príncipe..." Gracias Mibelis! Todo tu texto es dolorosamente ilustrativo de lo que hoy estamos viendo.
Ya lo decía Maquiavelo siglos atrás: la dependencia de fuerzas externas es uno de los errores más graves que puede cometer un príncipe. Las armas auxiliares, las que se pide a otro príncipe poderoso para que venga a defenderte o ayudarte, "pueden ser útiles y buenas en sí mismas para quien las llama, pero son casi siempre perjudiciales para el que las utiliza... Si pierden, quedas derrotado y destruido junto a ellos. Si ganan, quedas prisionero de su generosidad y a su merced". Cuando un líder empieza a depender del dinero, los soldados o el respaldo de una potencia extranjera, además, está admitiendo implícitamente que carece de virtù.
En una situación límite quizás esa ayuda puede ser válida, pero sin olvidar que hay intereses geopolíticos, económicos o ideológicos detrás de ella; hay que dejar claro entonces que esta se acepta en términos de cooperación, no subordinación. De otro modo se traducirá en pérdida de legitimidad local, en vulnerabilidad al chantaje y dependencia de la volatilidad del donante.
Maquiavelo cita a Tácito para resumir perfectamente ese riesgo de la ayuda externa mal gestionada: "Nada hay tan débil y vacilante como la fama de un poder que no se apoya en sus propias fuerzas".