Un hombre que realmente quiere construir un hogar pone siempre como prioridad a la mujer que eligió para formarlo. Ni amigos, ni familia, ni fiestas, ni terceras personas.
Nadie te dice lo difícil que es reprogramar tu mente para permitir que cosas buenas te pasen después de tanto trauma o dolor.
Las bendiciones existen, la gente buena existe y los lugares seguros existen también.
Permite que te suceda.