De vez en cuando nos gusta publicar este poema sencillo de Julio Rodríguez. Lo hacemos porque suele ocurrir que el perdón más difícil suele ser hacia nosotros mismos.
Vieron la caída,
pero no el esfuerzo
constante de seguir de pie.
Vieron el quiebre,
pero no las noches en vela,
los silencios cargados,
ni las veces que sonreí
cuando por dentro me
estaba rompiendo.
—Rubén Lubo
No sé si fuimos un amor,
un error, un casi, un momento
o una lección.
No sé si éramos dos personas
que se querían de verdad
o solo dos almas perdidas
que se encontraron en el
camino por casualidad.
—Rubén Lubo