Dios proveerá. No sé cómo, no sé cuándo ni con quién, pero sé que Él abrirá camino. Y cuando lo haga, será de la mejor manera, porque todo lo que Dios provee es bueno y perfecto.
Pensé que al entrar al mundo laboral me encontraría adultos.
No imaginé que algunos seguirían jugando a ver quién excluye, quién manipula y quién habla a espaldas de quién.