Este es Momino en su tercer cumpleaños. Detrás de esa foto hay tres años de una historia que vale la pena contar.
Momino nació con una discapacidad que le impide caminar y desde pequeño necesitó cuidados especiales. Sam, su dueña, decidió quedárselo, adaptarse a lo que él necesitaba y darle una vida digna, con silla de ruedas incluida.
Tres años después, Momino explora, juega, recibe amor y vive con una tranquilidad que desearían muchos gatos sin ninguna limitación.
Para celebrar su cumpleaños, Sam le preparó un pastel azul con su nombre escrito encima. Lo puso frente a él y lo fotografió con su sillita de ruedas y su carita curiosa mirando directo al pastel. Momino tal vez no sabía que era su cumpleaños, pero se sentía alegre y querido, como siempre.
Tres años de cuidados y paciencia resumidos en una sola foto.
"Nadie cree que los gatos son buenos compañeros, pero lo son. Estoy solo, acostado, y de pronto siento un poderoso brinco, es Beppo, que se sienta a dormir a mi lado, y yo percibo su presencia como la de un Dios que me protegiera".
- Jorge Luis Borges