VOLVERÉ
(Mario Benedetti)
Quand mon corps deviendra
poussière d’étoiles,
et que les ailes de mon âme
me porteront vers l’infini.
Je reviendrai dans une caresse du vent,
dans un frisson sur ta poitrine,
peut-être en colibri à ta fenêtre,
ou en papillon blanc dans ton jardin.
La marée haute te rappellera
tout ce que nous avons partagé,
les défis et les batailles remportées,
et ce que nous croyions perdu,
mais qui, au final, fut parfait.
Dans un parfum, tu me sentiras,
et à travers les lettres et les vers,
je te parlerai discrètement.
Je reviendrai parmi des nuages d’encens,
sous les gouttes de pluie,
au milieu des champs fleuris.
Et dans les froids hivers,
mon souvenir te donnera
une immense envie
de me serrer et m’embrasser.
Alors, les yeux fermés,
tu verras ma silhouette présente,
avec un sourire sur les lèvres.
Personne ne meurt vraiment
tant qu’on s’en souvient.
Et si je reste présent
dans tes douces mémoires,
je reviendrai souvent
te raconter mille histoires,
rire aux éclats avec toi,
pleurer parfois soudainement,
et crier au vent
cette absence qui blesse.
Mais n’oublie jamais
que mon amour comblera
cet espace vide
laissé par mon corps.
Je serai lumière dans la nuit,
je serai paix dans tes journées,
je serai une étreinte chaleureuse
dans les souvenirs de la vie. ❤️
Le monde littéraire
Un día, cuando seamos viejitos, te miraré y te diré: ¿Ves? Sí eras el amor de mi vida. Y sonreiremos al recordar que siempre nos prometimos elegirnos, una y otra vez.
LA TEORÍA DE LA SILLA
Hubo un momento en mi vida en el que alguien me habló de la teoría de la silla. No fue una charla larga ni solemne, pero me cambió la forma de entender mis relaciones… y mi lugar en ellas. Desde entonces, dejé de preguntarme por qué tenía que esforzarme tanto para encajar.
La teoría es sencilla, pero incómodamente honesta:
todas las personas tienen una mesa en su vida.
Y cuando alguien te valora de verdad, no duda en sacarte una silla.
Te hacen espacio sin que lo pidas.
Te miran cuando llegas.
Se mueven, se acomodan, te incluyen.
Tu presencia no se discute, no se negocia, no se pone a prueba. Simplemente es bienvenida.
Pero también existen otras mesas.
Mesas donde te dejan de pie.
Donde tu presencia parece estorbar.
Donde te observan como si tuvieras que demostrar que mereces sentarte.
Mesas donde tienes que encogerte, callarte o esperar… para no incomodar.
Y aquí viene la verdad que cuesta aceptar:
si tienes que pedir tu silla una y otra vez,
si tienes que insistir para ser visto,
si tienes que esforzarte para no quedar fuera…
el problema no eres tú.
Estás en la mesa equivocada.
No luches por espacios donde te tratan como un añadido.
No supliques atención donde tu ausencia no cambiaría nada.
No te quedes donde tu presencia incomoda.
Ve donde tu presencia suma.
Ve donde tu lugar está claro incluso cuando no hablas.
Ve donde tu silla ya está puesta.
Porque tu silla existe.
Y no tienes que ganártela.
Solo tienes que sentarte en la mesa correcta.
“Cuando un niño va a la escuela por la mañana, lleva dos mochilas. La primera es visible: llena de libros, cuadernos, lápices y su merienda. Pero la segunda nadie la ve. Ahí van sus emociones: las alegrías, los miedos, las inseguridades y los pequeños triunfos del día anterior. En esa mochila invisible hay una sonrisa de mamá, unas palabras de papá, o tal vez las lágrimas de una pelea antes de salir de casa. A veces es ligera, llena de amor, esperanza y confianza. Otras veces pesa demasiado, cargada de tristeza, de soledad, de la sensación de no ser escuchado, de expectativas imposibles. Esa segunda mochila dice mucho más que cualquier palabra. Los niños hablan con sus ojos, con sus gestos, con su silencio. Solo hay que observarlos con el corazón, no con la prisa. La segunda mochila siempre está ahí. Cambia cada día, con cada experiencia. Y quien ama de verdad, aprende a verla, aunque sea invisible.”
Le anunciaron a Édith Piaf que su tiempo había concluido. Entonces entonó «No me arrepiento de nada» y ofreció una interpretación que no solo se volvió legendaria, sino que quedó grabada en la memoria cultural para siempre.
En diciembre de 1960 estaba agotada, gravemente enferma y con la orden estricta de sus médicos de no volver a pisar un escenario.
El Olympia estaba al borde de la quiebra. Para la mayoría, su trayectoria artística ya era cosa del pasado.
Aun así, decidió presentarse.
Semanas antes, Charles Dumont y Michel Vaucaire le habían entregado una canción recién nacida: Non, je ne regrette rien.
La escuchó una sola vez y la hizo suya de inmediato: sin dulzura, sin adornos, solo una marcha feroz y una convicción moral que no admitía titubeos.
Su estilo escénico era célebre por su austeridad: permanecía erguida, inmóvil, con su vestido negro sin pretensiones, dejando que sus manos y su voz cargaran con todo el peso emocional. No interpretó la pieza. La habitó.
Aquella noche rescató un teatro y convirtió un ajuste de cuentas íntimo con la pérdida en una de las grandes proclamaciones de resistencia del siglo.
Frágil en el cuerpo, inagotable en el espíritu, sigue siendo una de las voces más emblemáticas que alumbró el siglo XX.
El Gorrión no voló lejos.
Simplemente se negó a descender.
En Latinoamérica somos poco ambiciosos.
La mayoría mira solo el dinero, se pega de monedas y piensa solo en cuánto puede ganar hoy.
Pero la verdadera ambición está en el prestigio y la reputación.
Hacer las cosas bien da prestigio.
Esa es la verdadera ambición.
Si crees que tu vida es difícil, sal y mira el mundo.
Hay personas luchando por conseguir exactamente aquello que tú das por sentado, lo que llamas “problemas”
A veces no necesitas más, necesitas darte cuenta de lo que ya tienes.
La capacidad de recibir también forma parte del diseño espiritual del ser humano.
La Kabbalah nos enseña que la abundancia infinita fluye constantemente desde la Fuente; el desafío es convertirnos en un recipiente capaz de recibirla, sostenerla y compartirla.
Fuiste creado para recibir bendición.
#CaféKabbalah ☕️
¿Dónde estás...?🥺
"No te enamores de una mujer que lee, que siente, que escribe. No te enamores de una mujer culta, maga, delirante, loca. No te enamores de una mujer que piensa y además sabe volar, una mujer segura de sí misma. No te enamores de una mujer que ríe o llora haciendo el amor, que convierte su carne en espíritu y mucho menos de una que ame la poesía, o que se quede media hora contemplando una pintura y no sepa vivir sin música. No te enamores de una mujer a la que le interese la política, que sea rebelde y que sienta un inmenso horror por las injusticias. No te enamores de una mujer intensa, lúdica, lúcida e irreverente. No te enamores de una mujer así, porque cuando te enamoras de una mujer como esa, se quede ella contigo o no, te ame ella o no, de una mujer así, jamás se regresa."
Simone de Beauvoir 🇫🇷 (1908-1986)
"Carpe Diem", le magnifique poème de Walt Whitman, une ode vibrante à vos rêves :
"Ne laisse pas le jour finir sans avoir grandi un peu,
Sans être heureux, sans avoir atteint tes rêves.
Ne te laisse pas vaincre par la déception.
Ne laisse personne t’enlever le droit de parler, c’est presque un devoir.
N’abandonne pas le désir de faire de ta vie quelque chose de spécial.
Crois bien que les mots et la poésie peuvent changer le monde.
Quoi qu’il advienne, notre être profond reste intact,
Nous sommes pleinement des êtres de passion.
La vie est désert et oasis.
Nous tombons, nous avons mal, nous apprenons, nous sommes les acteurs de notre histoire,
En dépit des vents contraires, ce travail puissant continue,
Tu peux en écrire une strophe.
Ne cesse jamais de rêver, parce que dans son rêve, l’homme est libre
Ne t’abandonne pas à la pire des fautes, le silence.
La plupart des hommes vivent dans le silence. Echappe-toi !
Apprécie la beauté des choses simples.
Tu peux écrire des poèmes sur des choses simples
Mais on ne peut voguer contre soi-même
Cela fait de la vie un enfer.
Aime la peur qui te fait aller de l’avant
Vis intensément, sans médiocrité
N’oublie pas que tu es le futur et aborde cette tâche avec fierté, sans crainte,
Apprends de ceux qui peuvent t’instruire
Ne laisse pas la vie s’écouler sans vivre cela."