Cada día es más evidente:
La política española no está fallando solo por lo que se hace.
También por cómo se hace... y como se habla.
Descalificaciones y provocaciones constantes entre los principales partidos políticos.
¿Así esperan recuperar la confianza de la ciudadanía?
¿Así se van a solucionar los problemas de una población hambrienta de reformas y cambio?
La democracia se defiende con respeto, ideas y nivel.
No basta con pedir altura institucional. Hay que practicarla.
Porque quien quiere regenerar, empieza por el ejemplo.
Y hay ejemplos de una política mejor.