“lo manejaste muy bien”. No, no lo hice. Enloquecí, perdí mi chispa, lloré en silencio; me rompí a solas y llevé una sonrisa que mentía mejor que cualquier máscara. No lo manejé, lo sobreviví porque no tenía otra opción
Quien tiene interés mueve cielo y tierra para coincidir contigo, aunque sea un abrazo rápido o cinco minutos de compañía. No es cuestión de tiempo, es cuestión de ganas.