Todos los días, TODOS LOS PUTOS DÍAS. Pero luego somos unas exageradas y encima tenemos que soportar a los idiotas de turno quejarse del más mínimo comentario feminista.
La hostelería no es un sector esencial y el Estado no tiene que dar ninguna facilidad ni excepción con el tema de la cobertura de personal.
Si no hay postulantes, que mejoren ofertas. Si no hay, reducir volumen de trabajo. Si hay que chantajear a los vulnerables, cerrad.
Pues nada, ese viaje a Australia que nunca has hecho y los 10€ del Netflix son los que te separan de tener una vivienda. Los jóvenes de ahora somos unos lloricas, nos quejamos por vicio.