Petromóvil se convertirá en un caso de estudio de cómo una empresa no debe abordar una crisis. Y no solo por lo que está haciendo ahora, sino por todo lo que dejó de hacer cuando todavía estaba a tiempo. Esta crisis no nació con una demanda. Esta crisis nació el día que comenzaron las denuncias y la empresa prefirió no asumirlas con la seriedad que exigían.
Ahí pudo actuar con inteligencia. Pudo dar un paso hacia atrás, abrir una investigación interna seria, comunicarla con transparencia y corregir cualquier falla que existiera. Pudo demostrar seguridad en sus procesos sin necesidad de lucir amenazante. Pudo convertir una denuncia en una oportunidad para blindar su credibilidad. Pero eligió la ruta más torpe, dejar que el problema creciera hasta estallarle en la cara.
Y por eso hoy ya no enfrenta solo un pleito legal. Enfrenta una crisis reputacional, emocional y social. Y en ese terreno las empresas no ganan imponiendo miedo ni endureciendo el tono. Pueden tener expedientes, abogados y tecnicismos de su lado, pero si la ciudadanía las percibe como abusivas, desproporcionadas e intimidantes, el daño ya está hecho. Y eso es exactamente lo que Petromóvil no entendió.
La rueda de prensa debió ser un punto de inflexión. Debió servir para decir algo simple y poderoso. Entendemos la preocupación de la ciudadanía, respetamos la libertad de expresión, no queremos perjudicar a nadie y estamos dispuestos a abrir nuestros procesos a revisión. Eso habría descomprimido el ambiente. Eso habría mostrado una empresa segura de sí misma. Eso habría enfriado el conflicto.
Pero hicieron lo contrario. Subieron el tono, desafiaron más, endurecieron la postura y terminaron reforzando la peor imagen posible.
Cuando todos los equipos se dedican a celebrar que uno perdió, y no a festejar que ellos ganaron, queda bien claro porque a ese equipo le dicen GLORIOSO.
El salario mínimo de las grandes empresas ya cubre el 100% de la canasta básica, el de las empresas medianas el 91% de su valor. En agosto del 2020, el salario apenas alcanzaba para cubrir el 83.2% de la misma. #Vamos👏
Si alguien piensa que esto se trata sobre si alguien violó una ruta establecida de la marcha en Friusa o que si se están peleando entre ellos, no entienden nada.
Aquí hay un reclamo de fondo desoído durante décadas. Hacerse el sordo es otra cosa.
Desde muy joven protesté. Y por eso me siento orgulloso de ser parte de la administración Abinader, que protege ese derecho. Ese acto sagrado conlleva también la obligación de hacerse conforme a la ley. Además con el tema de Haití este gobierno será reconocido por la historia: Como el más responsable de todos. ¡Vamos!
Hoy se confirma lo que ya sabíamos: en este país hay territorios a los que los dominicanos no pueden acceder, y si intentan hacerlo, son reprimidos por las autoridades
Me dicen que la razón del altercado es que este grupo de jóvenes, se salió de la ruta que ya estaba pactada entre las autoridades y la antigua orden dominicana.
Muy bien por las autoridades evitar enfrentamientos entre manifestantes y residentes en Friusa: eso podría haber terminado en una masacre.
Aquí nadie ha hecho más para deportar ilegales que este gobierno.
Lo demás es busca sonidos.
Las redes no deben usarse para sembrar incertidumbre sin pruebas y luego, cuando se cae el argumento, culpar a ‘bots’ cuando la realidad no respalda lo que insinuas o comunicas. La política se ejerce con responsabilidad y muchas veces empieza por informarse antes de hablar.
A propósito de los rumores, quiero ser enfático y reiterativo: En República Dominicana hay GLP suficiente. No hay desabastecimiento. Desde anoche lo aclaramos y lo reiteramos hoy con datos en mano.
La mayor aspiración de un ciudadano debe ser útil a su país. El servicio público es una oportunidad para transformar vidas. Si se usa bien, el poder público es la clave para el bienestar colectivo.