Valioso y bello testimonio de una doctora en la revista JAMA.
La autora, sana, no fumadora y con una vida estable, es diagnosticada inesperadamente de cáncer de pulmón. Eso rompe prematuramente la percepción de control que tenía sobre su vida. La enfermedad introduce de forma concreta la posibilidad de morir y, sobre todo, de no ver crecer a sus hijos. Asimismo, reflexiona sobre cómo la medicina, al fomentar el sacrificio, posterga la vida personal y normaliza así una existencia de agotamiento.
Creo que cuando la enfermedad irrumpe en el cuerpo desenmascara nuestras verdaderas prioridades. El testimonio de esta doctora pone de manifiesto, con una claridad poco común, que la medicina puede dar sentido, pero no puede sustituir la presencia. Cuando la finitud se hace presente -y deja de ser abstracta-, lo que más importa ya no se aplaza. El tiempo, al revelarse finito, hace que la vida deje de ser prorrogable. Entonces se ha comprendido que el trabajo, cualquier trabajo, por vocacional que sea, no es el hogar
Wey la neta yo soy la que autoriza un poquito de takis, chocolates , pingüinos , vualas , etc.. después de que tienen mucho tiempo hospitalizados. No mamen sus caritas. Así todas 🥹
@pokepedi Yo concuerdo, con onco pedía es insostenible el tx privado. Pero ayuda muchísimo que nos llevamos atm en mi turno. Eso hace muy llevadera la jornada aun con todo lo difícil que llega a ser.
Hace un año justo entraba en esa etapa de no saber qué iba a hacer de mi vida, que ya no tienes que despertarte temprano , no tienes pendientes. NADA. Uff.. ❤️❤️❤️