El auténtico lujo es tener un círculo pequeño pero genuino, padres vivos, salud en el cuerpo y tranquilidad en la mente, trabajo deseado, tiempo para descansar, techo donde dormir y la certeza de que, aunque la vida no es perfecta, estás exactamente donde mucha gente desearía.
¿Por qué hay gente que pisa Milán y no vuelve igual?
No es un viaje.
Es una puta lección de belleza.
Te muestro 20 razones por las que esta ciudad te deja sin defensa:
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