La calor que hace hoy en Sevilla a pie parado es como si te pusieras a follar un 15 de julio, a las tres de la tarde, en un cuartillo con techo de uralita y subido en un sofá de escay, después de comerte un plato de puchero hirviendo con todos sus avíos.
Yo también critiqué esto en su día. Hoy ya no lo tengo tan claro. En una sociedad donde la mayoría está criando a sus hijos como mandriles descontrolados, sin normas de comportamiento, entiendo que haya gente que no quiera chuparse al puñetero niño asilvestrado de otro.
Acabo de enterarme de la teoría de "nunca me rompí un hueso"
Básicamente, dice que si nunca te has roto un hueso, no estabas destinado a sufrir físicamente en la vida, sino que estabas destinado a sufrir más emocional, mental y espiritualmente.
Adivinen quién nunca se ha roto un hueso.