Es una final tremenda la del domingo. Preciosa. Con varias narrativas diferentes de un poder y una trascendencia brutales. Suceda lo que suceda, es una suerte que vayamos a vivir una final de Mundial así.
me da pánico la fragilidad de los lazos humanos. Un malentendido, un orgullo herido, un mensaje sin responder. Y algo que tomó años construir se desmorona en un segundo.
Uno de los orígenes de la epidemia de opiáceos en Estados Unidos estuvo en que la gente tenía que ir a trabajar con dolores y lesiones porque no podía quedarse de baja y la única manera era ponerse hasta arriba de analgésicos.
En mi ya larga vida laboral no he visto a ningún compañero que se aproveche de las bajas laborales pero sí he visto a gente yendo a currar enferma y muchas horas extra sin cobrar.
El Orgullo nació para combatir la discriminación, no para blanquear una práctica basada en la disponibilidad reproductiva de las mujeres. La explotación no se celebra.
“Nos vamos apagando por las esquinas de esas lealtades sin saber muy bien qué hacer o, mejor, qué decir”.
Hoy escribo en el @diariolaopinion
La obsolescencia del cariño.
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