Efectivamente, es una auténtica tortura psicológica. De él hacia ella. Una tortura muy naturalizada que pone sobre la mujer una carga mental desbordante y que, encima, cuando "salta", le devuelve luz de gas y victimismo: más tortura psicológica.
@ufpol Sois unos hijos de puta que os cubrís entre vosotros pero todo el mundo ha visto el vídeo y habéis quedado como lo que sois: los perros de la patronal, que desatáis la violencia contra trabajadores en huelga pero que simpatizáis con nazis.
No habrá perdón para vosotros.
Desde hoy y hasta el último de mis días me declaro ferviente admirador de esta amiga de Begoña Gómez que ha puesto a cuatro patas y a huir como un perro al trozo de mierda de Vito Quiles.
Aunque me haya vuelto a quedar con las ganas de verle escupir sanguinolentos dientes.
En sus silencios.
En su forma de hablar de ti y defenderte cuando ya no estás.
En el respeto que te guarda en redes sociales.
En la forma de cuidarte en el duelo y en el silencio.
Ese cuidado hacia el otro es el que, verdaderamente, habla del amor hacia uno mismo.