Sánchez y el Rey son recibidos con lanzamientos de piedras, barro y huevos. Sánchez huye como una rata y se va de la comitiva a toda velocidad. El Rey, lejos de irse, aparta a sus escoltas y camina hacia la gente.
Un Rey que sufre por su pueblo y un presidente que lo desprecia.
Indefensos como parvulitos, y se corre cada vez más la voz. Si le dan un bellotazo, aunque sea en una pierna, a los guardias los esperan años de suspensión y tribunales. El milagro es que no lo dejen tranquilo, que apuñale a quien le apetezca. La criatura.
Mi abu me dijo una vez “si te equivocas de tren bájate en la primera estación que cuánto más tardes en bajar más caro es el viaje de vuelta”.
No me hablaba de trenes.
Me he topado con Jorge Javier Vázquez y le he preguntado cómo viene al Congreso a hablar de educación cuando ha insultado y humillado a mujeres decenas de veces.