CARLOS EMILIO
Una vida que merece ser contada.
Una búsqueda que continúa.
Antes de hablar de su ausencia, quiero hablar de mi hijo.
Carlos Emilio es, antes que cualquier cosa, un hijo profundamente amado.
Nació el 9 de octubre de 2004. Desde pequeño fue un niño curioso, observador, inteligente, sociable e independiente, con una forma muy especial de entender el mundo y expresar sus ideas.
La vida le presentó retos desde sus primeros años, al enfrentar un accidente que puso a prueba a toda nuestra familia. Sano de lesiones graves, de una manera asombrosa, después de semanas de incertidumbre tuvo que aprender algo que muchos damos por hecho: volver a caminar. Carlos Emilio lo hizo.
Su vida a estado marcada de desafíos que con disciplina y constancia fue superando y aprendiendo de responsabilidad y fortaleza.
Carlos Emilio nunca ha sido definido por los obstáculos que ha enfrentado.
Lo define su alegría.
Su sentido del humor.
Su manera de cuidar a los suyos.
Su capacidad de encontrar motivos para sonreír y hacer sonreír a quienes lo rodean.
Ama el deporte. En el taekwondo, el béisbol, el fútbol, la natación y especialmente en el ciclismo y atletismo encontró disciplina, libertad y la satisfacción de superarse.
También encontró su pasión en la gastronomía. Para él cocinar significa crear, compartir y reunir personas alrededor de una mesa.
Disfruta de la música, ama la vida
Acompañarlo en cada una de sus etapas, ha sido un regalo que se guarda como el tesoro más preciado, el más reciente, el día de su graduación como Licenciado en Gastronomía, no solo vi a mi hijo recibir un título; vi al niño que enfrentó retos, al joven disciplinado y al hombre que comenzaba a construir sus propios sueños.
Carlos Emilio es hermano, amigo, compañero y familia.
Es un joven noble, espontáneo, alegre y auténtico.
Esa es la persona que quiero que conozcan, ese es el ser humano que nos hace falta, cada día que pasa sin saber de el es una herida abierta en el corazón de toda una familia.
La historia de un hijo amado, un hermano querido, un joven que deja huella en quines lo conocen.
No un expediente.
No una cifra.
No una ausencia.
Mi hijo.
La madrugada del 5 de octubre de 2025, Carlos Emilio fue privado de su libertad.
Desde entonces, junto con mi familia, inicié una búsqueda que continúa hasta hoy.
Diez meses de caminar caminos que nunca imaginé recorrer.
Diez meses de mantener su nombre presente y transformar el amor por mi hijo en una voz que no se detiene.
De esa búsqueda nació La Ruta de Carlos Emilio.
Una ruta que convierte la ausencia en memoria y la memoria en acción.
Cada manta, cada puntada y cada voz que se suma nos recuerda que detrás de cada persona desaparecida existe una vida, una familia y una historia que merece ser visible.
La Ruta de Carlos Emilio no mide los kilómetros recorridos; mide las conciencias que logra despertar.
Gracias a todos los que se suman, a quienes acompañan con el corazón, a quienes no se quedan callados.
Seguimos apelando a quienes desean sumarse a esta causa, a quienes empatizan con las familias que buscan y a quienes creen que ninguna historia debe desaparecer en el silencio.
Porque México está lleno de familias incompletas que esperan respuestas.
Porque cada persona desaparecida tiene un rostro, un nombre y una historia.
Y porque cuando muchas voces se unen, la memoria se convierte en una fuerza que no puede ser ignorada.
Mientras Carlos Emilio siga desaparecido, seguiré caminando.
Seguiré buscando.
Seguiré pronunciando su nombre.
Seguiré como cada noche elevando una oración pidiendo por su bienestar, con la confianza que Dios lo protege dondequiera que este.
Seguiré renovando mi esperanza de volver a abrazarlo
Porque la memoria también busca.
Hasta encontrarte, hijo mío.
#CarlosEmilioGalvanValenzuela
#HastaEncontrarte
#NosFaltaCarlosEmilio
#larutadecarlosemilio
São Tomás de Aquino dizia que a ausência de sentimento não é ausência de Deus.
você reza e não sente nada.
pede e não recebe resposta.
faz tudo certo e o silêncio continua.
aí pensa que foi esquecido, ou que está sendo ignorado por Deus.
como o filho pequeno que puxa a camisa do pai durante uma ligação de trabalho, mas ele está ocupado demais.
São Tomás responderia que Deus não é objeto dos sentidos.
não é o que você sente, o que você vê, o que você consegue captar no momento da oração.
Ele é o fundamento de tudo que existe.
e o fundamento não some quando você não o percebe.
o sol não desaparece porque está nublado.
você é que não consegue vê-lo.
a fé mais nobre não é a que emociona.
é a que persiste, apesar do silêncio.
a que continua mesmo sem resposta.
a que fica de joelhos mesmo sem sentir nada.
Deus está lá o tempo todo
"Que sea sacerdote, pero que no lo pongan a confesar, porque no tiene ciencia para ese oficio", dijeron cuando lo ordenaron.
Pues bien: ese fue su trabajo durante toda la vida; y en modo eximio. Este es el Cura de Ars.
San Juan María Vianney nació en 1786, tres años antes de la sangrienta revolución francesa, esa que se llevó más de 200.000 almas y miles de mártires que aún hoy se rezan en el Martirologio romano.
Luego de pasar su vida como campesino y de desertar del ejército napoleónico, San Juan María Vianney fue ordenado sacerdote a la tardía edad de los 29 años (tarde para la época). Sus dificultades para los estudios (aunque no tantas al juzgar por sus sermones) hicieron que se demorara, especialmente a raíz de la lengua latina.
Su infancia no había sido fácil: de familia humilde pero de férrea tradición católica, había recibido la primera comunión de manos de un cura «refractario», es decir, de aquellos que no habían querido jurar por la Constitución civil del clero decretada por la República.
Dudaban si ordenarlo o no; pero era tanta la falta de sacerdotes por la cantidad de curas mártires que había matado la Revolución Francesa que, viendo su piedad, fue ordenado en 1815 y destinado a un pueblito insignificante, Ars, a 40 km de Lyon, donde había apenas unas 300 almas; iba caminando y no sabía muy bien qué ruta debía tomar.
En su viaje, encontró a Antoine Givre, un niño campesino y le preguntó por dónde debía dirigirse a Ars. El niño le ayudó y el sacerdote le contestó:
– “Tú me has mostrado el camino a Ars, yo te mostraré el camino al cielo”.
Monumento a las afueras de Ars que señalan el lugar exacto del encuentro entre el cura de Ars y Antoine Givre
Se cuenta que, al llegar el cura a la casa parroquial, completamente derruida y hacía tiempo sin sacerdote, sólo una persona iba a Misa; al morir el cura de Ars, sólo una persona no asistía al Santo Sacrificio…
Comenzó su sacerdocio por lo principal que puede debe hacer un cura: predicar la verdad y administrar los sacramentos. Pues para ello posee el triple «munus» o «carga»: el de regir a la grey, el de enseñar y el de santificar.
Pasaba horas en la pequeñísima parroquia que apenas podía albergar a 50 personas manteniéndola permanentemente abierta para que la gente se pudiera acostumbrarse a visitar el Santísimo Sacramento. A todos les llamaba la atención la dedicación de este cura demacrado, flaco, penitente, que siempre contestaba con una sonrisa.
Poco a poco, con su paciencia y humildad, aunque también con su carácter férreo, comenzó a ganarse las almas, desde el púlpito y desde el confesionario.
Decía verdades como puños y no aguaba la doctrina de la Iglesia, pero al mismo tiempo, era misericordioso con el pecador arrepentido, con quien le bastaba estar unos minutos en el confesionario para cambiarle la vida.
Fue en esa parroquia en la que sucedieron cosas admirables y memorables.
Allí convirtió a los hermanos Lehman, dos rabinos judíos que, luego, fundarían una congregación religiosa para predicarle al Pueblo de Israel.
Fue allí donde el demonio lo acechaba casi todas las noches impidiéndole dormir.
Fue allí donde dio una de esas hermosas enseñanzas acerca de lo que es la oración:
Es que veía muchas veces en su Iglesia a un campesino, que se llevaba consigo sus herramientas y entraba en la parroquia sentándose en uno de los bancos de atrás. No utilizaba ni libros de rezos, ni rosario; sólo se contentaba con mirar el tabernáculo. Curioso, un buen día el cura de Ars ya no aguantó más y le preguntó:
– «Mi querido amigo, dígame, ¿Qué oración reza usted cuando está en la Iglesia?»
– «¡Oh, Señor cura! – respondió el campesino – «son muchas las veces que no puedo rezar. Entonces, simplemente, miro a Jesús. Yo lo miro y Él me mira».
Así comprendió el santo cura cómo incluso la gente más sencilla puede llegar a tener una oración de simplicidad más alta que una carmelita incluso.
Comía poco, dormía menos. Estilaba hervir papas en una bolsa y dejarlas colgando en la cocina para, al mediodía, comer una o dos con algo de pan. Tanto que el demonio lo llamaba «come-papas».
Pasaba doce horas diarias en el confesionario durante el invierno y 16 durante el verano. Para confesarse con él había que apartar turno con tres días de anticipación. Y en el confesionario conseguía conversiones impresionantes.
Desde 1830 hasta 1845 llegaron 300 personas cada día a Ars de distintas regiones de Francia a confesarse con el humilde sacerdote Vianney. El último año de su vida los peregrinos que llegaron a Ars fueron 100 mil. Junto a la casa parroquial había varios hoteles donde se hospedaban los que iban a confesarse. Era un personaje tan famoso que muchos deseaban retratarlo, pero él se negaba.
Su horario era admirable: se levantaba a las 12 de la noche. Hacía sonar la campana de la torre, abría la iglesia y empezaba a confesar. A esa hora ya la fila de penitentes era de más de una cuadra de larga. Confesaba a los hombres hasta las 6 de la mañana. Poco después de las 6 empezaba a rezar los salmos de su devocionario y a prepararse para la Santa Misa. A las 7 celebraba el Santo Sacrificio.
En los últimos años el obispo logró que a las ocho de la mañana se tomara una taza de leche.
De 8 a 11 confesaba mujeres. Luego, daba una hora diaria de catecismo para todas las personas que estuvieran ahí, en el templo. Eran palabras muy sencillas que le hacían inmenso bien a los oyentes.
A las 12 del mediodía iba a tomarse un ligerísimo almuerzo. Se bañaba, se afeitaba, y se iba a visitar un instituto para jóvenes pobres que él costeaba con las limosnas que la gente había traido. Por la calle la gente lo rodeaba con gran veneración y le hacían consultas de todo tipo.
De 13.30 hasta las 18 seguía confesando. Sus consejos en la confesión eran muy breves. Pero a muchos les leía los pecados en su pensamiento y les decía los pecados que se les habían quedado sin decir. Era especialmente duro al momento de combatir ciertos vicios que existían en la época: la borrachera, los bailes, la impureza y la falta de vida cristiana.
Preparaba meticulosamente los sermones, ponía ejemplos y buscaba mover los corazones.
En el confesionario sufría mareos y a ratos le parecía que se iba a congelar de frío en el invierno y en verano sudaba copiosamente. Pero seguía confesando como si nada estuviera sufriendo. Decía: «El confesionario es el ataúd donde me han sepultado estando todavía vivo». Pero ahí era donde conseguía sus grandes triunfos en favor de las almas.
Se quiso escapar una o dos veces para internarse en una Cartuja, pero el pueblo se lo impidió porque quería a su pastor.
Por la noche leía un rato, y a las 20 se acostaba, para de nuevo levantarse a las doce de la noche y seguir confesando.
Cuando llegó a Ars solamente iba un hombre a misa. Cuando murió solamente había un hombre en Ars que no iba a misa. La mejor biografía del santo cura de Ars es, sin duda, la de Francis Trochu: «El cura de ars». Murió a los 73 años y su cuerpo se encuentra aún incorrupto.
Fue un sacerdote contrarrevolucionario porque entendió que, a la malicia, sólo es necesario oponerle la milicia propia de cada deber de estado.
Pidamos, roguemos a Dios para que nunca nos falten sacerdotes para la Iglesia; sacerdotes fieles, santos, penitentes, abnegados, no acomodados con el mundo, celosos por salvar todas las almas posibles, haciéndose «todo con todos» y siempre mirando hacia el Cielo.
Por eso, públicamente, recemos una oración que aprendí hace años:
Jesús, danos sacerdotes santos.
– Para aumentar nuestra Fe, danos sacerdotes santos.
– Para bautizar a nuestros hijos, danos sacerdotes santos.
– Para celebrar la Santa Misa, danos sacerdotes santos.
– Para perdonar nuestros pecados, danos sacerdotes santos.
– Para confirmar a nuestros jóvenes, danos sacerdotes santos.
– Para casar a nuestros novios, danos sacerdotes santos.
– Para visitar a nuestros enfermos, danos sacerdotes santos.
– Para multiplicar los sacramentos, danos sacerdotes santos.
– Para predicar la verdad con valentía, danos sacerdotes santos.
Pidamos a María Santísima que, de entre nuestras familias salga, como una barra de nardo, jóvenes dispuestos a dar sus vidas para mayor gloria de Dios y salvación de las almas, diciéndole SÍ, a Dios, en el caso de que los llame a la vocación sacerdotal o religiosa.
P. Javier Olivera Ravasi, SE
Esta sra. diputada federal moren@ca de Jalisco Mery Pozos @mery_pozos niega apoyos para mejorar el agua en su estado, pero que tal apoya presupuesto para los dictadores en Cuba 🤦♀️
🚨Su mamá sigue buscándolo y no piensa rendirse. No la dejemos sola 😢
Han pasado muchos meses desde la d3saparición de Carlos Emilio, pero el amor y la esperanza de su madre siguen más vivos que nunca. Cada día continúa buscándolo, esperando el momento de volver a abrazar a su hijo.
Hoy queremos pedirte un pequeño gesto que puede hacer una gran diferencia: comparte esta publicación. Mientras más personas conozcan su caso, mayores serán las posibilidades de que alguien aporte información que ayude a encontrarlo.
🤝 Unámonos en oración y solidaridad. Dejemos un mensaje de esperanza en los comentarios y mantengamos vivo el recuerdo de Carlos Emilio.
🕯️ Que su caso no sea olvidado y que la esperanza jamás se apague. Que pronto pueda regresar a casa con quienes lo esperan y lo aman.
✍️ Isabella Velis
Familia se me acaba de informar que el busto de mi padre Héctor Castagné Maitret también fue retirado de la entrada al Palacio Municipal, me permito mostrarles una breve semblanza de su vida.
Señora Rocío Nahle García @rocionahle los problemas que tenga conmigo, arréglelos conmigo, usted es una forajida que desconoce la historia de Veracruz, con mi familia y su legado no se meta !!!
¡Alerta en CDMX!⚠️
Una mujer denunció en redes un presunto nuevo modus operandi en la capital que identificó tras el riesgo que vivió su familia.
🛑Los delincuentes usaron a una niña para lanzarle espuma a modo de juego a su hijo, pero después sujetos intentaron llevarse al menor para luego asaltar y agredir a la pareja‼️
¿CUÁL ES LA RELIGIÓN VERDADERA?
Si todas las religiones condujeran indistintamente a Dios, la misión evangelizadora que Cristo confió a la Iglesia perdería su razón de ser. El mandato de “Id y haced discípulos a todas las naciones” (Mt 28, 19) dejaría de tener sentido. La evangelización existe porque la Iglesia anuncia que en Jesucristo se encuentra la plenitud de la Revelación y que Él es “el camino, la verdad y la vida” (Jn 14, 6).
Desde nuestra fe católica, la Iglesia no nació para negociar La VERDAD, sino para CUSTODIARLA, ANUNCIARLA y conducir las almas a Cristo. Por ello, el diálogo nunca puede sustituir al anuncio del Evangelio, ni la búsqueda de consensos debe reemplazar la misión de llamar a la conversión.
Las religiones del mundo presentan concepciones muy diversas sobre Dios, el hombre, la salvación y la moral. Es ampliamente conocido, documentado y observado, que algunas prácticas religiosas incluyen sacrificios humanos, rituales violentos, penas capitales o prácticas incompatibles con la dignidad humana.
Desde la fe católica sabemos que Dios es el autor de la vida, que toda persona posee una dignidad inviolable por haber sido creada a su imagen y semejanza, y que Cristo vino para que “tengan vida y la tengan en abundancia” (Jn 10, 10). Su centro es el sacrificio único y definitivo de Cristo, que sustituye cualquier sacrificio humano o ritual sangriento como medio de reconciliación con Dios.
Entonces queda claro que el propósito de la #EVANGELIZACIÓN es ANUNCIAR A CRISTO COMO SALVADOR DRL MUNDO, invitar a la conversión y conducir a las personas a la vida de la gracia. Si ese anuncio se sustituyera por la idea de que todas las religiones son igualmente verdaderas o conducen del mismo modo a Dios, caemos en la cuenta de qué la misión evangelizadora pierde su fundamento y se transforma principalmente en un proyecto de diálogo, convivencia o cooperación, más que en el anuncio explícito de la salvación en Cristo.
Podemos observar pues que, la #Sinodalidad, tal como hoy se presenta, termina privilegiando el consenso sobre la proclamación inequívoca de la Verdad. El riesgo es inminente y está en que la Iglesia deje de hablar con la autoridad de Cristo, -de la Verdad-, para hablar el lenguaje del mundo, donde todo se dialoga, todo se negocia y nada parece definitivo. -relativizando la Verdad-. Ante esto, el anuncio del Evangelio pierde su fuerza transformadora y la llamada a la conversión deja de ocupar el lugar central que siempre tuvo en la misión de la Iglesia; y ahora la prioridad pasa a ser que nadie se sienta excluido. (La inclusión: incluir por incluir).
Así pues, se puede entender que el Novus Ordo representa mucho más que una reforma litúrgica: simboliza un cambio de paradigma en el que el centro deja de ser exclusivamente Dios para dar mayor protagonismo al hombre, a la asamblea y al espíritu de la época: el Nuevo (des) Orden Mundial. En ces, es claro, innegable y evidente que se observa la analogía del Novus Ordo con las dinámicas culturales contemporáneas de “nuevo orden mundial”: un modelo que privilegia el consenso sobre la verdad objetiva, la adaptación sobre la permanencia y la aceptación sobre la conversión.
Esa es la gran preocupación que muchos podemos discernir sobre la transformación profunda de la vida eclesial, la teología y la liturgia.
Sigamos en oración ✝️🙏🏼