Lo peor que una mujer le puede hacer a la sociedad es no ser convencionalmente atractiva, y los hombres no miden su crueldad contra una joven que objetivamente no le ha hecho nada malo a nadie.
Y luego se preguntan por qué hace falta feminismo aún.
Ver como mis papás se aman 40 años después y que estén planeando con tanta ilusión su fiesta de renovación de votos es la cosa más aspiracional que he visto