El riesgo de adicción no empieza cuando alguien prueba una droga, sino mucho antes: algunas personas nacen con diferencias genéticas que cambian cómo su cerebro procesa el placer y metaboliza sustancias, las experiencias difíciles en la infancia pueden dañar los circuitos que controlan las emociones y los impulsos, y durante la adolescencia el cerebro todavía está inmaduro (la parte que frena las decisiones peligrosas no está lista mientras la que busca recompensas está hiperactiva). El estrés, la falta de apoyo y la exposición temprana a sustancias pueden empeorar todo esto, pero ninguno de estos factores garantiza que alguien se vuelva adicto; solo aumentan la vulnerabilidad.
Para mejorar tu calidad de vida, no esperes a convertirte en la persona que deseas ser, sino que empieces a actuar, pensar y tomar decisiones como si ya lo fueras.
Esto se apoya en un estudio científico que muestra que imaginar de forma regular tu “mejor yo posible” aumenta el optimismo y el bienestar, porque el cerebro trata esas imágenes mentales casi como si fueran experiencias reales y se va adaptando a esa nueva identidad.
Tu salud mental depende mucho a veces de la salud metabólica.
La obesidad no solo afecta el peso o el corazón: también daña el cerebro de muchas formas.
Adelgaza la corteza cerebral, lesiona la sustancia blanca, provoca resistencia a la insulina en las neuronas, altera las mitocondrias, genera inflamación, reduce la capacidad de las conexiones neuronales para adaptarse y debilita la barrera que protege el cerebro.
Por eso se considera una enfermedad de todo el cuerpo que puede perjudicar la memoria, el pensamiento y la salud mental.
NO ERES FLOJO: tu cerebro está programado para repetir lo que ya conoce.
Cada vez que haces lo mismo (procrastinar, no ir al gym, etc.), tu cerebro crea un “camino fácil” y lo usa automáticamente. Cambiar es difícil porque el cerebro prefiere ahorrar energía y usa el camino viejo.
La identidad (“no soy disciplinado”) también es solo un camino que se ha repetido mucho. No se cambia con una decisión grande, sino haciendo lo nuevo muchas veces, aunque sea pequeño y aunque cueste.
La incomodidad que sientes al intentar algo distinto no es señal de que fallaste: es la señal de que el cerebro está construyendo un camino nuevo.
Estamos hechos para la procrastinación corporal pero mentalmente resulta incómodo. Hay que lidiar con este diseño contradictorio.
Tienes un tiempo limitado en tu día para invertir en las preocupaciones. No puedes preocuparte por todo y tampoco enfocarte por todo tienes que elegir y dirigir tu energía y voluntad. La clave está en elegir bien en qué invertir tu atención y energía, y dejar e resto de lado. El dolor y los problemas son inevitables. La vida no se trata de evitar sufrimiento o todos los problemas sino de encontrar problemas significativos por los que vale la pena luchar. Decisiones honestas consecuencias conscientes.
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La felicidad no se trata de acumular cosas es decir de consumir, sino de vivir en el presente realizando realizando tus proyectos y aprovechando tus habilidades. Tienes que identificar lo que te conmueve y hacerlo eso es el proceso creativo. Necesitas participación activa no solo mental. Crear algo con tu humanidad y ponerlo al servicio de los demás.
La calidad de tu vida depende de tu atención. No basta con acumular experiencias. Tienes que estar presente para vivirlas. Una conversación, una amistad o un viaje pierden gran parte de su valor si tu mente está constantemente en otro lugar. Recuerda que donde colocas tu atención determina, en gran medida, la calidad de tu vida.
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بعد 67 عامًا أعاد Google إحياء الهدف الذي وصفه بيليه بأنه الأجمل في مسيرته والهدف المسجل عام 1959 لم توثقه الكاميرات لذا أُعيد بناؤه بالذكاء الاصطناعي اعتمادًا على 3600 صورة أرشيفية إلى جانب شهادات وذكريات عائلة بيليه وأصدقائه
Si quieres ser bueno en algo tienes que aprender a mejorar tu atención y concentración para descifrar los patrones mentales y desarrollar soluciones eficientes a los problemas dentro de tu disciplina. El problema que quieren incrementar este proceso con 'sustancias psicoactivas' las que gusten nombrar que a corto plazo pueden ayudarte transitoriamente a estar estimulado y siendo creativo pero a la larga tendrás el costo a pagar que será tu salud y tu bajo rendimiento. Debes desarrollar una disciplina para lograr estos objetivos lo más saludable posible.
El placer y el dolor son dos caras de la misma moneda. Los adictos al placer se vuelven intolerantes al dolor. Los adictos a la estimulación se vuelven intolerantes al aburrimiento. La plataforma neuronal que lleva a estimularme en el disfrute también se activa en la frustración. Un equilibrio entre la autoconfianza y la decepción.
Nuestra actitud por defecto es comparar nuestros logros reales con todas las cosas que en teoría, aún podríamos hacer. Pero esa es una vara de medir que nunca estaremos a la altura. La sensación de que tenemos que hacer las cosas no solo para alcanzar determinadas metas para cumplir nuestras responsabilidades básicas hacia los demás, sino porque es una deuda cósmica que hemos contraído de algún modo a cambio de estar vivos.
Deténgamonos un momento para recordar que en realidad todo esto necesariamente no es obligatorio solo es una sombra mental que atormenta día con día.
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El motor de la vida moderna es la idea tremendamente equivocada de que la realidad puede y debe hacerse cada vez más controlable, y de que someterla a un control cada vez mayor conlleva paz mental y prosperidad. Y así, experimentamos el mundo como una serie interminable que debemos dominar, aprender y conquistar. Caemos en un tipo de síndrome del impostor existencial: nunca nos damos cuenta de lo que hemos hecho, solo vemos lo que queda por hacer.
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«No me basta el amor, eso lo comprendí entonces, y sigo comprendiéndolo ahora cada vez que te miro. Amar a una persona es aceptar envejecer con ella.
Yo no soy capaz de semejante amor.
La gente cree que un hombre sufre porque su ser amado muere de súbito. Pero su auténtico sufrimiento es menos fútil: sufre porque se da cuenta de que tampoco la pena dura. Hasta el dolor carece de sentido. Ya ves, yo no tenía disculpa, ni la sombra de un amor, ni la amargura de la melancolía. No tengo justificación alguna. Pero ahora soy todavía más libre que hace años, porque me he liberado del recuerdo y de la ilusión. ¡Sé que nada dura!».
"Calígula", Albert Camus