No le deseo el mal a nadie, pero sí le pido a la vida que me aleje de las sonrisas falsas, de los abrazos vacíos y de quienes te aplauden de frente mientras esperan en silencio verte caer.
A estas alturas, prefiero una paz sencilla, un hogar lleno de amor sincero y un corazón tranquilo antes que cualquier apariencia.