@JesusRCuevas@lopezobrador_ Pues qué no vaya y así nos ahorran el #ridiculomundial con la mierda de presidente que tenemos.Ya basta de echarle la culpa al pasado, cuando van a madurar y hacerse responsables y enfrentar la realidad. #YABASTA de hacerse pendejos,querían gobernar? Pues háganlo con una chingada
El país más racista del mundo
Me tiene impresionado nuestro nuevo racismo. Me dieron ganas de escribir sobre eso pero no de publicarlo en algún medio. Prefiero que quede aquí, al alcance de quien quiera leerlo.
Una conciencia nueva recorre el planeta. No lo sabíamos pero ahora sí: el saber progresa incontenible. En estos días he escuchado y leído varias veces que la Argentina es “el país más racista del mundo”. Es cierto que, según dicen esos mismos, queremos ganar todo y no sabemos perder: quizá nos ofrecen este primer lugar para compensar nuestras derrotas futboleras. En cualquier caso la noción es brutal y me dio ganas de contarles cómo es el racismo en la Argentina para que ustedes juzguen. A veces, muy de tanto en tanto, conocer los hechos puede ser una ayuda.
Antes del desembarco de los españoles no se sabe: no queda registro de esa gente, pero eran pocos y vivían en grupos laxos, no había estados, la discriminación era difícil. El primer racismo rioplatense registrado fue, entonces, el de aquellos soldados que llegaron para tratar de ocupar aquellas pampas –habitadas por seres inferiores a los que había que ordenar, educar, catequizar y explotar todo lo posible para salvar sus almas, pobrecitos.
El problema, en toda América, fue que los locales no alcanzaban para extraerlo todo y además se morían casi siempre. Por suerte los grandes del reino dieron con la solución: llevar otros trabajadores.
Entre 1550 y 1800, grosso modo, el reino de España secuestró o hizo secuestrar a tres o cuatro millones de africanos para llevarlos a trabajar a sus colonias americanas. El viaje era duro: alrededor de un tercio moría en alta mar. Para los que llegaban la vida era casi peor: el trabajo de todo el día todos los días para un dueño más o menos implacable según los casos y la estrategia comercial. Algunos pensaban que era mejor negocio cuidar a sus esclavos y explotarlos durante muchos años; otros, que convenía explotarlos más aunque duraran poco, porque tampoco eran tan caros. No estamos hablando de la Edad de piedra en Baluchistán: es aquí mismo y son los grandes reyes cuyos nombres nombran calles y escuelas y orgullos españoles.
Nuestros racismos más extremos tienen su base en este tráfico. Los dueños de los esclavos justificaban su violencia arguyendo que los negros eran inferiores porque eran negros y, al ser inferiores, podían ser secuestrados y reventados a fuerza de trabajo. El racismo como excusa y consecuencia de la explotación.
(Siglos después esa historia incómoda también se solucionaría con un relato simple en que la diferencia venía de la raza o la nacionalidad: los malvados imperialistas europeos abusando de los pobres africanos. Los malvados imperialistas europeos abusaron, por supuesto, de los africanos pobres, pero la diferencia fundamental, una vez más, era la clase: reyes y nobles y poderosos africanos apoyaban y aprovechaban la caza y tráfico de africanos para la exportación. Algunos usaban el mito de la Patria: los capturados eran extranjeros, decían, gentes de otros reinos. Faltaba mucho para que se inventara la negritud, la noción de que todos los africanos tenían en común la raza, el sufrimiento.)
La actual Argentina y su puerto, Buenos Aires, no compraron muchos esclavos: no había minas ni plantaciones donde usarlos. Fueron sobre todo trabajadoras y trabajadores domésticos. Buenos Aires en 1810 tenía menos de 40.000 habitantes; los negros serían unos 10.000. Empezaban las guerras de la independencia contra España y algunos fueron a pelear. La mayoría eran soldados rasos, pero no por ser negros; por ser pobres.
En 1813 una Asamblea Constituyente pre-argentina decretó la “libertad de vientres”. Sonaba a abolición de la esclavitud pero no lo era: significaba que los nuevos hijos de esclavas no serían esclavos pero que los esclavos ya existentes no dejarían de serlo hasta su muerte. Así, los honorables diputados calmaban sus conciencias y los dueños de los esclavos –a menudo ellos mismos– no perdían dinero resignando sus propiedades de dos patas. Solo cuarenta años después la Argentina abolió por fin la esclavitud. Para ese entonces Estados Unidos y Brasil la mantenían como una base decisiva de su economía.
La mayoría de los negros de Buenos Aires no sobrevivió al siglo XIX. En 1865 una “Triple Alianza” de argentinos, brasileños y uruguayos se lanzó a la guerra contra Paraguay para cortar sus veleidades de desarrollo autónomo. En el ejército porteño había soldados negros –y muchos fueron muertos. Lo mismo en la siguiente guerra, cuando los ricos porteños decidieron matar a los indios que vivían en las pampas para apropiarse de sus tierras. Y la puntilla fue, probablemente, la gran epidemia de fiebre amarilla de 1871, que se encarnizó con los negros –porque vivían en los lugares con la peor higiene.
En Argentina, tras todo ese desastre, no quedaron muchos. Ahora, junto con Chile, es el país latinoamericano donde hay menos. Por eso, entre otras cosas, fue patético cuando una serie de medios “serios” de Estados Unidos denunciaron que la Argentina era tan racista que en su selección de fútbol no había ningún jugador negro –en un país donde no llegan al 0,7 por ciento de la población.
Su marca más profunda en la cultura argentina es una palabra: el tango era un lugar donde los negros se juntaban para cantar y bailar. Pero la música del tango es, como casi todo en esas tierras, producto de la mezcla de la inmigración.
En 1880 el país tenía unos dos millones de habitantes; en 1920, alrededor de diez millones: la mayoría eran inmigrantes. Se destacaban los italianos y los españoles pero también había franceses, ingleses, alemanes, polacos, rusos, turcos, sirios, portugueses, griegos, japoneses, tantos más. En esos años la mitad de la población de Buenos Aires había nacido en otra parte y el preámbulo de la Constitución prometía “los beneficios de la Libertad para nosotros, para nuestra posteridad y para todos los hombres del mundo que quieran habitar en el suelo argentino”.
Por supuesto, hubo un intento de reacción racista de parte de los ricos argentinos que los habían convocado imaginando que sólo recibirían contadores suizos y poetas toscanos. En cambio llegaron pobres sin educación, mucho anarquista y socialista, gente inconveniente. Hubo peleas pero, a largo plazo, los recién llegados se impusieron.
Y entre ellos se pelearon poco. Siempre hubo chistes y pequeñas reyertas, por supuesto, de tanos y gallegos y moishes y franchutes pero la mezcla sucedió enseguida: fueron comunes, ya desde el principio, las bodas entre gentes de orígenes distintos. Y la escuela pública, gran logro de esos años, fue el mejor instrumento de amalgama, la fábrica incesante de argentinos.
Hacia 1930 el país prosperaba. Seguía siendo el gran exportador de carne y grano, sus latifundios sin vergüenza, pero empezaba a sostener ciertas industrias. El desarrollo necesitaba brazos; los europeos, envueltos en sus crisis y guerras, ya no migraban tanto. Empezaron los desplazamientos internos: millones de argentinos de las provincias –que allí llamamos “el interior”– bajaron a la capital a buscar mejores vidas. Muchos tenían la piel un poco más oscura por viejos mestizajes. Los porteños ricos –y los que querían parecerlo– los llamaron “cabecitas negras”.
Era un racismo sin leyes, social, una pelea –y fue quedando aislado. Pronto el peronismo se ofreció a representar a los recién llegados y ellos lo abrazaron. Con el tiempo el peronismo fue variando –si algo hace es variar todo el tiempo– y buena parte de esos inmigrantes internos se integró. A partir de 1960 –y cada vez más– empezó a fluir otra corriente de ciudadanos de los países limítrofes que llegaban a buscarse la vida. Nunca tuvieron trabas burocráticas o policiales y ahora mismo se supone que son dos o tres millones, si acaso un cinco por ciento del total.
Y sin embargo en ese país en crisis, cuyos ciudadanos eligieron uno de los gobiernos más desagradables del planeta, no hay un uso político del rechazo a estos inmigrantes más recientes. Debe ser que esos politicastros dispuestos a todo lo han hecho medir y descubrieron que los votantes argentinos no lo agradecerían tanto como los españoles o alemanes o italianos o franceses o ingleses. La xenofobia no es, en Argentina, ese tema central que la ultraderecha y la derecha ha impuesto en nuestros países europeos.
Y tiene sentido: en la Argentina, por suerte, no hay pureza posible. Somos pura mezcla, somos los mismos y distintos: no podemos descalificar a ningún otro –porque nosotros mismos somos otros.
Hay, por supuesto, esa discriminación hacia los pobres que está por todas partes y ninguna FIFA, ninguna ONU, ningún gobierno condena. En Madrid, donde muchos inmigrantes islámicos no le pasan bien, el otro día vi una caravana de coches oficiales, brillosos, alemanes, bruta custodia policial, que paraba en la puerta del museo del Prado para que lo visitaran, obviando cualquier cola, cinco o seis jeques impecables. Esos jeques eran tan “moros” cómo cualquier víctima de Vox; la diferencia no está en la piel sino en la caja fuerte.
Yo soy español (una sola vez) y soy argentino (otra sola vez) y también soy un poco polaco, judío, ruso, todas esas cosas que me hacen parecido a algunos y muy distinto de otros que podrían definirse igual. Está claro que en las últimas décadas la Argentina fracasó en muchas cosas. Ya estamos en las semifinales mundiales del fracaso, pero triunfamos en mezclarnos. Por eso no nos resulta fácil ser racistas. Lo siento. Pero, por el amor de dios, no desesperen: si eso es lo que quieren, lo seguiremos intentando.
(Si alguien quiere reproducir estas palabras, sólo debería citar la fuente -o retuitearlas.)
In the last four World Cup finals, only two runners-up stayed on the pitch until the trophy presentation: Argentina in 2014 and Argentina in 2026.
Not Croatia, Not France. Did anyone say anything during that time? No, because that wouldn't get clicks.
Guess which country is now being criticized and accused of disrespecting the winners simply for going over to acknowledge their own fans? Argentina, of course.
Las cosas que me quedaron claras respecto a este mundial:
1. Messi es el mejor futbolista de toda la historia
2. España es un digno campeón
3. La tecnología ha impactado negativamente en el futbol
4. Hubo una campaña orquestada -aunque con mucho colaborador espontáneo- contra Argentina
5. Llegó a su fin la última gran época del futbol; lo que viene por delante va a ser MUY aburrido
Sobre esto último vale la pena ampliar un poco.
La rivalidad Messi vs. CR7 dominó las últimas dos décadas del futbol. Fue el clímax de un deporte en el que todavía importaba más la disciplina y el talento que las Relaciones Públicas y las Redes Sociales.
El cambio llegó, y fue gracias al talento sobresaliente de Messi y CR7 (y otros como Modric, Suárez, Neymar, Kroos, etc.) que todavía hasta este mundial pudimos disfrutar de lo mejor del futbol.
Pero ha llegado la era híper tecnologizada, el futbol de Instagram y TikTok, X y Facebook. Y el problema no es el uso que los jugadores le den a las redes para construir una imagen (verdadera o falaz, da igual), sino la presión que las redes sociales provocarán en los equipos, los entrenadores, los árbitros y las instituciones.
De hecho, la final del mundial fue el ejemplo perfecto de ello: después de todas las controversias acumuladas durante todo el torneo, está muy claro que Argentina -un equipo al estilo de la vieja escuela- no supo o no pudo manejar todo ese estrés. Los españoles, más jóvenes y acostumbrados de manera natural a eso, ni siquiera lo resintieron.
Así va a ser la era de M'bappe, Haaland, Cucurella, Pedri, Yamal y Vinicius, un futbol que no se va a resolver nada más en la cancha, sino en las redes sociales.
No me gusta. Con la final del mundial creo que ha muerto mi interés por ese deporte. Me siento como cuando Ayrton Sena murió en un trágico accidente y Alain Prost decidió retirarse. Con el final de esa rivalidad -idéntica en todo sentido a la de Messi vs. CR7- acabó una época brillante de la F1 (la de Piquet, Mansell, Patrece, Naninni, heredera a su vez de la de Fangio, Roseberg o Fittipaldi), y llegó la de figuras ultradominantes como Schumacher, Hamilton o Verstappen.
Dirán que estoy viejo y el mundo actual empieza a incomodarme, pero nunca me van a quitar el placer de saber que pude ver en vivo y directo el futbol más bonito de toda la historia, plagado de figuras que nos regalaron momentos inolvidables. Las nuevas estrellas tal vez lleguen a romper algunos récords, pero no creo -soy pesimista del todo- que nos vayan a hacer vibrar como esos clásicos del Barça vs. Madrid en los que se nos iba la vida.
Con este mundial llegaron a su fin las carreras de Messi y CR7, y con ellos murió una época.
El símbolo de dicha era será, inevitablemente, Lionel, el único que pudo conjuntar en su persona casi todos los récords del mundo.
Háblese, de ahora en adelante, del fútbol en términos de Antes del Messías y Después del Messías.
The biggest myth in World Cup history is that Pelé carried Brazil to three titles.
The facts tell a very different story.
1958:
Best player — Didi 🇧🇷
Top scorer — Just Fontaine 🇫🇷, 13 goals
1962:
Best player — Garrincha 🇧🇷
Joint top scorer — Garrincha 🇧🇷, 4 goals
Pelé was injured after just two matches.
1970:
Best player — Pelé 🇧🇷
Top scorer — Gerd Müller 🇩🇪, 10 goals
And Brazil had arguably the greatest squad ever assembled.
Now compare that with Messi.
2014:
World Cup Golden Ball.
Carried Argentina to the final.
2022:
World Cup Golden Ball.
Scored in every knockout round and won the trophy.
2026:
12 goal contributions — 8 goals and 4 assists.
At 39 years old, carried Argentina to another World Cup final.
Finished just two behind Mbappé, who boosted his tally in a ridiculous 🏴6–4🇫🇷 third-place match.
A 39-year-old Messi came within two contributions of leading the entire World Cup while playing for the trophy until the final minute.
That is out of the world. 🇦🇷🐐
Pelé won three World Cups with legendary Brazilian teams.
Messi was Argentina’s best and most decisive player across three separate runs to the final.
There is a difference between being part of greatness and carrying the weight of an entire nation. 🇦🇷🐐
ERA UN CASTILLO DE ARENA
Por Jorge Barraza
“Yo romperé tus fotos, yo quemaré tus cartas, para no verte más, para no verte máaaaas…” Suena de fondo el tema de La Mosca y parece graficar el desencanto, la rabia de millones de hinchas ecuatorianos, disgustados por la temprana eliminación de la Tricolor del Mundial y golpeados en su ilusión. La Selección de Ecuador, que perfectamente podía ganar el título mundial según su técnico y su capitán, no pudo llegar ni a octavos de final. Lo mismo le pasó en Catar 2022. No es sorpresa para estos jugadores: 13 miembros de la pomposamente rotulada “Generación Dorada” ya habían sufrido idéntica decepción en el Mundial anterior tras perder con Senegal.
Ahora fue México el que le anticipó el retorno. La Verde del Vasco Aguirre, local en el imponente estadio Azteca, le ganó 2 a 0, un resultado que hubiese podido ser más abultado dados los 15 remates mexicanos al arco de Hernán Galíndez. Varios se fueron besando el palo y en otros estuvo presto el arquero, como en ese cabezazo a quemarropa del CachorroMontes. Mexico arrasó a Ecuador en esa primera etapa, sus hombres volaban. Luego, en la segunda, levantaron el pie del acelerador. Beccacece apeló a los cinco cambios para dar vida a su equipo, pero este nunca reaccionó porque carece de juego creativo y de actores que le den vida con la pelota. Sin individualidades y sin variantes tácticas todo partido se complica. El mediocampo ecuatoriano es de una pobreza franciscana y la delantera rara vez recibe una pelota filtrada, con ventaja.
Hasta la defensa pareció deshilachada, vulnerable, abierta para incursiones enemigas. En el primer gol, un brillante pase aéreo de Roberto Alvarado para el colombiano Quiñones, había sólo dos hombres para cuidar todo el campo amarillo, Pacho e Hincapié, insuficientes para detener a un sujeto potentísimo, veloz y penetrante como el delantero nacionalizado mexicano. Este encontró mucho terreno libre y definió a placer, fusilando a Galíndez. Una última línea completamente desarmada, con los mencionados Pacho e Hincapié corriendo desesperados.
En el segundo, Joel Ordóñez comete un grave error al rechazar como un aficionado y dejarle la bola en el pie a Raúl Jiménez y, además, caerse. Jiménez hizo pared con Quiñones y luego definió brillantemente a un ángulo alto, imposible para el portero. “Bunker inexpugnable”, tituló el diario AS, de Madrid. Y en el copete: “La Tri se presenta al Mundial como la obra de ingeniería defensiva más impenetrable”. Fue antes de comenzar la competición. Muchos pensábamos algo similar. Acá se cayó la estantería. Se puede decir que todos fracasaron. Alan Franco fue un lateral improvisado (una locura que tuviera que marcar a una tromba como Quiñones). Joel Ordóñez ha recibido un baño de humildad, es menos extraordinario de lo que él mismo cree; fue tan torpe su acción en el segundo tanto mexicano que Beccacece lo reemplazó en el entretiempo. Hincapié definitivamente tuvo un Mundial para el olvido. Diomandé lo bailó la noche de Costa de Marfil, México generó la mayoría de sus ataques por su lado y en general fracasó. Y se fue del torneo expulsado. Aunque es un jugador valiente y de clase. Simplemente, en esta le fue mal. Y Pacho, pobre, fue el marinero que debía achicar y remar al mismo tiempo. Aunque tampoco fue bueno lo suyo en las salidas. Preciado y Estupiñán no aportaron tampoco cuando entraron. Si lo mejor era la defensa…
La victoria sobre Alemania agigantó el castillo de arena y mantuvo por otros cinco días el ficticio cartel de candidato. El mismo día del partido los medios germanos coincidieron que había sido la peor actuación de la Selección Alemana en su historia. Fue pavorosa. Eso facilitó el triunfo. Tal impresión quedó confirmada ante Paraguay, que la despidió de la Copa. A esa Alemania posiblemente también le ganaban Bolivia o Venezuela. No obstante esos tres puntos valiosos, el inicio había sido tan paupérrimo que hubo que contentarse con el tercer lugar del grupo. Y ser tercero conlleva una contra: jugar en dieciseisavos ante un primero. Y en este caso fue penalidad doble, pues tocó México en el Azteca, su casa, su guarida donde se hace fuerte. México es la sexta selección de los Mundiales que gana su zona con tres triunfos y sin goles en contra. Metía miedo. Y lo ratificó contra Ecuador. Un equipo muy fuerte.
En esta aventura 2026 hay un ganador claro: Sebastián Beccacece. Se va económicamente salvado, con el rótulo de técnico mundialista y con una tarjeta de presentación: haberle ganado a Alemania. Tendrá trabajo por diez o quince años. En cambio, los perdedores son varios. Para empezar, la Federación. Suma un nuevo proceso fallido. Ahora tal vez buscará otro Beccacece, alguien maleable, obediente. No va a ser difícil. Pese a sus insatisfactorios resultados internacionales, Ecuador ha ganado un nombre respetable en el fútbol mundial y a muchos les interesará presentar un currículum.
Otro que se cayó de la escalera es Moisés Caicedo. Le quedó grande el Mundial. No convenció en ninguno de los cuatro partidos, ceñido a su quintita del círculo central y haciendo pases de siete u ocho metros hacia los costados, sin atreverse nunca a avanzar, a encabezar un arranque, sin liderazgo y sin condiciones técnicas. Jiménez le hizo un túnel en el segundo gol. Intentó hacerse cargo de los tiros libres, pero remató mal y lo dejó a Vite en los otros. Hay una maquinaria aceitada para entronizarlo. Se lo pondera con estadísticas rebuscadas que nadie entiende y que no se pueden verificar. Se intentó decir que había sido la figura cumbre frente a Alemania siendo el único que no destacó. Y se esparció la idea de que era “uno de los cuatro mejores volantes del Mundial”, algo completamente irreal.
Enner Valencia seguramente ya no estará en los próximos torneos. No pudo hacer goles en tres Mundiales, como hubiese querido, pero es que le llegó una sola pelota limpia en cuatro partidos. Así es difícil para un delantero. Y le llegan pocas porque es un equipo que no genera fútbol en tres cuartos de cancha. Pero se va siendo el máximo goleador histórico y con una marca que tal vez dure décadas en el tope.
El saldo final es mísero: 4 partidos, 2 derrotas, un empate y una victoria. Apenas 2 goles a favor y 4 en contra. Recordemos: había recibido 5 en 18 juegos toda la Eliminatoria.
Hemos escuchado acerca del “extraordinario aporte de Independiente del Valle a la Selección Nacional”, sin embargo, una estadística dice que no ha reportado ningún resultado positivo. IDV subió a Primera División en 2010. Desde entonces Ecuador ha disputado 6 Copas América: 2011 (10° entre 12), 2015 (10° entre 12), 2016 (8° entre 16), 2019 (11° entre 12), 2021 (8° entre 12), 2024 (8° entre 16). Y dos Mundiales: 2022 (18° entre 32), 2026 (30° entre 48). Todas participaciones muy pobres. Pero IDV sí se ha servido de la Selección para exhibir su mercadería.
Lo único que asoma en el horizonte es la Copa América 2028. Es preciso dar vuelta la página rápido. Hay buen material, no sobra, pero hay. Se debería acertar con un entrenador competente, habrá que cambiar algunos nombres, lograr un esquema de juego, dejar de inventar cracks que no lo son y acudir con expectativas moderadas. El fútbol da revancha siempre y, pese a todo, Ecuador no perderá prestigio por esto.
¿Argentina fue beneficiada por el sorteo?
En este hilo vamos a descubrir la verdad.
Porque se dicen muchas pavadas.
Empecemos.
1. El sorteo preveía que los 4 primeros del ranking FIFA (de noviembre de 2025) no se eliminaran antes de las semifinales. Y que la 1 y la 2 no se eliminaran antes de la final.
Así, las semis podrían ser España (1) / Francia (3) e Inglaterra (4) / Argentina (2)
Y la final España (1) / Argentina (2)
Lionel Messi has scored more World Cup goals after turning 35 (10) than the following players in their entire careers:
-Cristiano Ronaldo
-Thierry Henry
-Maradona
-Rivaldo
-Neymar
-Harry Kane
Absolutely insane 🤯🐐
El senador de Morena, @DrCarlosLomeli, mandó repartir volantes en Guadalajara con un calendario del Mundial para promocionar su imagen.
El detalle es que habría usado logos oficiales registrados por @FIFAcom y @fifaworldcup_es ante el IMPI, lo que podría costarle una multa de hasta 30 millones de pesos.
Por favor, no vayan a darle RT, no sea que la FIFA se entere y lo multe.