Tras luchar contra la vergüenza, la lástima y la repudia propia: decido compartir y hacer palpable mi pérdida.
Deseo que entre los espacios, rimas y cantes; podáis encontrarme, podáis besarme; luego, abandonarme.
Que sea de vuestro disfrute.
#gorrionafonico#poesia#verso
la erótica de intercambiar palabras, sentimientos, ideas, recuerdos y otras cuestiones significativas con alguien que te responde con presencia, compromiso emocional y dedicación flexible.
La obsesión por “sanar” se está convirtiendo en otra forma de tortura. No eres un proyecto de mejora continua. Eres una persona. Con tus grietas, tus contradicciones y tus días malos. Y no, no tienes que estar siempre trabajando en ti mismo. A veces solo tienes que vivir.
Que humillante me resulta la inconsciencia de tu acto y forma (abusiva) y que desesperante me es que sigas pensando que eres parte de una lucha de la que claramente has sido (y eres) verdugo.
Borges se pregunta: “¿Qué hizo Platón para consolarse por la muerte de Sócrates?” y responde: “Hizo que Sócrates siguiera conversando póstumamente.”
Con ello sugiere que el consuelo no es el olvido ni la sustitución, sino, de algún modo, la continuidad de la palabra del otro. Construir una nueva narrativa, construir la ausencia, no borrarla.
Esta mañana hice café. Lo abandoné en la cocina y, pasado un tiempo, lo tomé. Tarde. Luego, me provoqué a mi misma una escandalosa rabieta, perdiendo así mi compostura sobremanera. En silencio. Ahora, escribo este terrible sin sentido. Lo siento.
"¿Por qué necesito humillarme? ¿Por qué necesito llamar a quien no quiere venir y por qué me entristece recibir a quien llega con deseos de verme?"
Alejandra Pizarnik
Pido perdón a mi vergüenza, pero este es uno de los poemas que me cautivó en una madrugada de escritos amargos.
…esta noche tal vez el insomnio me perdone…
Entre sudores y asfixia desperté una madrugada.
Soñé que te habías ido.
Soñé que ya no estabas.
Me giré y allí tu sombra, fría.
Fue entonces que lloré.
Soñé que despertaba.