Antes creía en eso de: “Si estamos destinados, nos encontraremos más adelante”. Hoy ya no.
Hoy creo que el amor no se posterga: se elige en el presente, se construye con acciones, se cuida con acuerdos y se sostiene con compromiso.
Lo que vale la pena no se deja en pausa ni se guarda para "cuando sea el momento perfecto". Se trabaja, se defiende y se prioriza hoy.
Porque quien de verdad quiere, elige.
No dejes que nadie te consuma la vida. Si no te llamó, andate a dormir y descansa. Si dejó de contestarte, esa ya es la respuesta que necesitabas. A veces la vida nos envía señales claras, no mendigues atención, no des más de lo que recibes.
Creo que una de las experiencias más conmovedoras de la vida es descubrir que alguien disfruta genuinamente de tu presencia. No de lo que le das, ni de tus logros. Solo de ti, de tus pensamientos, de tu energía y de tu existencia.
Antes de ponerte a llorar por un hombre, primero mira a tu alrededor y observa lo que te ha dado, lo que te ha resuelto y cómo te ha tratado. Después pregúntate si de verdad vale la pena que estés así.
Lloré sola, dormí sola, me desahogué sola, me calmé los ataques de ansiedad sola, me sentí sola, me aconsejé sola, comí sola, paso tiempo sola. Nadie vivió mi vida, ni lloró mis lágrimas, entonces nadie tiene derecho a juzgar mi forma de ser.
A veces las personas no nos eligen y está bien; no porque no seamos suficientes, sino porque cada quien sabe lo que busca y eso también merece respeto. A veces duele, pero aceptar también es amarse.
Sé amable. La persona que sonríe frente a ti podría estar cuidando a un familiar enfermo, enfrentando una injusticia o sobreviviendo a una pérdida que aún no ha contado. No conocemos las batallas ajenas.