Hace 30 días, gracias a los médicos del hospital de Santa Ana, no me amputaron la pierna, que llegó sin pulso. Hace 30 días, la historia pudo ser otra y desde ese momento vivo un infierno por culpa de una persona inútil que no le aporta nada bueno a la sociedad.
Extraño salir a trabajar, extraño ir a entrenar al gimnasio, extraño saltar la cuerda, extraño coger mi moto e ir a hacer el mercado, extraño mi independencia, extraño viajar, extraño inclusive poder ir al baño sola.
Entonces después del intenso dolor, viene la inflamación y el dolor por la inflamación, luego se desinflama, e inicia la picazón por regeneración de tejidos. Coñoooo de la madre, cada parte del proceso es peor.