These people are full of emotions, empathy and pain💔
Volodymyr Zelensky came into office without losing his humanity. Power increased his responsibility, but it never changed who he is. True character is a gift❤️🩹
Please don't stop supporting him, don't stop supporting brave defenders. Don't stop supporting Ukraine🇺🇦.
They still need our help. 🫂❤️🇺🇦
"It was a difficult decision to share this photo. A Russian missile wiped out an entire family.
Will this image stop the war? Most likely not. But I believe the world needs to see the truth.
I hope those who are pained by this photo can forgive me.
Kyiv, July 6, 2026." - photographer Efrem Lukatsky
📙 Una vicepresidenta de este Gobierno dijo que las pensiones son «para mantener a los hijos o nietos» y ahí se destapó el drama de lo que ocurre en España. El sistema fabrica hoy jóvenes absolutamente dependientes de sus padres baby-boomers. Sin embargo, se lanzan a diario mensajes para normalizar ese empobrecimiento.
Se pretende vender como un éxito que haya 2 millones de personas que no son pobres en este país gracias a estar en el entorno de un pensionista. Aquello que era puntual en la crisis de austeridad (ir a comer a casa del abuelo) ahora es estructural, el pan de cada día. En dos décadas, el único grupo que ha mantenido e incrementado su renta es el de los mayores de 60 años. El resto cae en todos los ránquines.
Se intenta dulcificar que un 67 % de los jóvenes (unos seis millones) viva de sus padres boomers directa o indirectamente: estos les pagan facturas, les llenan la nevera, les tienen en casa o les dan la entrada de un piso. «El Estado del bienestar son los padres», como siempre digo: un sistema injusto donde el bienestar hoy lo provee la familia. Cuando os digan que no es un tema generacional, sino de clase, recordadles que no arreglar los problemas de la juventud ABUNDA en la brecha de clase.
Y eso es así porque la política ignora deliberadamente los problemas de los jóvenes (vivienda, salarios) mientras está muy ocupado sacando votos entre sus padres (sus votantes): total, ya les mantienen ellos. Por eso, hay paz social y el drama parece camuflado.
¿Pero qué pasará cuando esos padres baby-boomers ya no estén? Veremos la desigualdad, la injusticia y la pobreza descarnada de las generaciones que suben. Esa es la clase media del mañana en España: dependiente de los padres hasta que puedan serlo del Estado.
Muchas gracias a La Trobada del Pirineu, donde pude explicar mi libro, LOS HIJOS DE LOS BOOMERS, y los problemas de nuestro Estado del bienestar, cada vez más quebrado. Fabricamos jóvenes antisistema que no son autónomos y cuyas vidas están truncadas. Luego nadie sabe de dónde viene la deslegitimación democrática. Es cinismo.
Mi charla entera en el link: https://t.co/r6bQIC9cO8
La reducción en un 50% de las subvenciones de la Junta de Andalucía a sindicatos y organizaciones empresariales es una excelente medida. De hecho, estas entidades deberían ser financiadas exclusivamente por sus afiliados.
El Gobierno asume que cuatro de cada diez extranjeros seguirá en riesgo de pobreza en 2030.
El mismo plan que presenta la inmigración como sostén del Estado del bienestar admite que, tras regularizar a 1,2 millones de personas, el 41,9% seguirá en situación de riesgo de pobreza para 2030, solo 1,7 puntos menos que en 2024.
Un colectivo con la renta disponible un 44% inferior y el doble de riesgo de pobreza que los nativos aporta menos y demanda más.
La sostenibilidad fiscal que promete el Gobierno depende justo de la integración que su propio plan proyecta que va a fracasar.
Por Mario Sáez.
https://t.co/tkl1fKEu00
Varios buques escuela y “tall ships” sufriendo una tormenta en Nueva York en vísperas de las celebraciones. Grabado desde la fragata Libertad, buque escuela de Argentina.
🔴 ACOJONANTE
El Instituto de la Mujer gasta casi 768.000 euros del contribuyente contratando a una empresa externa para realizar su propio trabajo de gestión del sello de igualdad, siguiendo un patrón de externalización innecesaria ya criticado por el Tribunal de Cuentas
https://t.co/MXIyMrsxXK
La ciudadanía y el derecho de sufragio activo (el poder votar) son dos conceptos distintos. El primero determina quién pertenece a la nación política. El segundo, quién elige a sus dirigentes.
La distinción existe en todos los ordenamientos jurídicos, incluido el español. No se puede votar, aunque se sea ciudadano, si se es menor de cierta edad o si existe una declaración de incapacidad. Y los ciudadanos residentes fuera de España no pueden votar en las elecciones municipales, mientras que ciertos extranjeros residentes sí pueden hacerlo.
La idea detrás de esta distinción es la exigencia de cierta capacidad (por edad y psíquica) y de una vinculación efectiva con las decisiones públicas.
Muchas democracias, incluidas Noruega, Nueva Zelanda, Dinamarca e Islandia (a menudo las que encabezan las clasificaciones internacionales de calidad democrática), parten de esta idea para restringir de manera bastante estricta el voto de los no residentes y, a la vez, facilitar, en ciertas ocasiones, el voto de los residentes no nacionales.
España, en comparación, tiene una legislación increíblemente permisiva. Es, además, una legislación que entraña serios riesgos de manipulación. Como la Constitución no establece una circunscripción de extranjeros (como en Francia o Italia), los residentes en el extranjero pueden elegir la provincia en la que votar con casi total libertad.
Pero no es lo mismo votar en Soria que en Madrid: Soria está sobrerrepresentada, Madrid infrarrepresentada. Si me interesa maximizar mi influencia, debo solicitar la inscripción en Soria y convencer a mis amigos de que hagan lo mismo. Unos cuantos miles de votos pueden, así, cambiar dos o tres escaños. Recordemos que en 2023 unos pocos votos podrían haber hecho bailar seis escaños y dar a PP y Vox la mayoría absoluta (solo habrían necesitado cuatro, de llegar a acuerdos con UPN y CC).
La solución sencilla, que imita la práctica de otras democracias, es exigir un cierto nivel de arraigo para poder votar en las elecciones generales y autonómicas.
Un sistema generoso pero sensato podría ser el siguiente.
Primero, se puede votar de manera automática en las elecciones generales y autonómicas durante un número de años igual al mínimo entre 10 y los años de residencia previa en España. Es decir, si he residido 12 años en España, puedo votar durante 10, pero si he residido 6, solo durante 6. Este criterio otorga el derecho de voto a todos los españoles no residentes nacidos y educados en España, o que hayan pasado en el país una parte sustancial de su infancia: al cumplir los 18, ya han acumulado esos 10 años.
Segundo, una vez agotada esta primera etapa, se pueden solicitar extensiones (repetidas) de cinco años si se acredita un arraigo significativo ante la Junta Electoral Central. Podemos ser generosos con la definición de arraigo.
Una lista no exhaustiva de elementos de arraigo puede incluir:
1) Contar con familiares de primer y segundo grado ciudadanos y residentes en España.
2) Visitas sustanciales y repetidas a España que no impliquen residencia (por ejemplo, pasar cuatro semanas cada verano).
3) Relaciones laborales o económicas sustanciales. Por ejemplo, realizar trabajos con efecto directo en España (un socio de un bufete de abogados de Barcelona que dirige la oficina de París, pero cuya actividad tiene un componente muy importante en Cataluña) o mantener patrimonio o intereses económicos.
4) Participar activamente en la vida política de España. Por ejemplo, haber votado con regularidad en las elecciones anteriores durante el primer periodo.
5) Servicios a las administraciones públicas o a la sociedad civil en España. Por ejemplo, un antiguo secretario de Estado que ahora trabaja para un think tank en Bruselas, o un actor querido por el público que rueda muchas películas en España, pero reside en Hollywood por motivos profesionales.
Podemos discutir los detalles de cuántos de estos elementos de arraigo necesitamos (¿uno de los cinco?, ¿tres de los cinco?) y qué hacer con las residencias repetidas en el extranjero (hago el doctorado en el Reino Unido, vuelvo a España de postdoc, y luego me voy a Alemania de profesor).
Pero para mí, la mera necesidad de presentar un documento y pruebas fehacientes es ya la barrera que lograría el 90% de mi objetivo: va a votar quien de verdad tiene interés en hacerlo.
Insisto, esto solo es una propuesta y estoy encantado de escuchar otras posibilidades.
Hoy hace 10 años que se publicó uno de los artículos más clarividentes sobre el ascenso de Donald Trump. Se titulaba "El opio de las masas" y alertaba de que el "el bajón final será duro".
Es, ahora mismo, el texto más leído en The Atlantic.
Lo escribió JD Vance.
@MisterEspeto Huevos y papas es el catecismo. Vale a unas cebollas y pimientos.
El resto puede ser buenísimo y riquísimo, pero aparte.
In my opinion, que diría aquel.