Nos han dicho que podemos ser neutrales. Y creimos que no hacer nada es ser neutral. Y no. Importa tanto lo que hacemos como lo que no hacemos. Tanto la acción como la omisión son conductas por lo que tenemos una responsabilidad. Por eso no actuar ante lo injusto es ser cómplice.
Dejemos de decir "te quiero mucho", que querer no es cuestión de cantidad. Que es la calidad lo que importa. Que alguien puede estar muchos días a nuestro lado y fallar el día que le necesitamos. Que querer es estar ante lo bueno y malo. Así que comencemos a querer(nos) bien.