No pasa en ningún otro país del mundo que los medios importantes quieran destruir a su propio piloto. Intencionadamente. Ante el mejor viernes de Franco, siendo P9 con un auto que sigue siendo horrible, ya no pueden titular "Colapinto otra vez último"; entonces eligen darle la peor interpretación de las palabras de Briatore para seguir castigando al pibe argentino de 22 años que es uno de los mejores pilotos del mundo. (Podemos debatir largo sobre el sentido de las palabras de Flavio, siendo como es él)
Puede ser ignorancia o mala leche; me inclino por la suma de ambas.
Lametablemente hoy le toca a Franco ser el exitoso de una Argentina mediocre, que criticó a Messi, a Maradona, al Papa, a Reutemann, a Di María.
El promedio de los argentinos somos mediocres, fracasados, envidiosos y resentidos. No nos ocupamos de trabajar para superarnos sino de querer que le vaya mal al que nos supera.
Yo debo ser el más mediocre y fracasado de todos, pero jamás envidiso y resentido. Me pone feliz que triunfe uno de los nuestros; sobre todo si es un pibito humilde, de apenas 22 años, que solito, lejos de sus afectos por años, se rompió el ojete y, a puro sacrificio y talento, se ganó un lugar en lo más selecto del mundo.
No cambiamos más; por eso nos va como nos va.
Putéenme tranquilos; me chupa un huevo. Lo más importante es que a Franco le chupe un huevo la miserable postura de sus medios compatriotas.