Ver gente contenta con la derrota de Messi y con la derrota de Argentina demuestra lo que ha logrado esta selección. Cuando sos el mejor te van a criticar y odiar. Así pasa con los mejores equipos demuestra la historia. Los que critican jamás tendrán esta selección en su país.
🇩🇪🇦🇷🇪🇬 | MUNDIAL 2026: Toni Kroos sobre el Argentina vs Egipto por los octavos de final:
"No entiendo por qué la gente siempre busca excusas después de un resultado como este. El fútbol se decide en 90 minutos, no por un solo momento. Egipto jugó una primera mitad excelente, pero, después de ponerse 2–0, perdió el control del partido y Argentina aprovechó. Eso es lo que hacen los equipos de élite.
"La gente sigue hablando del árbitro y del VAR, pero, si ves el partido de manera objetiva, la remontada de Argentina se construyó sobre su intensidad, calidad y mentalidad. Creyeron hasta el pitido final, mientras que Egipto no pudo mantener el mismo nivel que mostró al principio.
"No podés tirar por la borda una ventaja de dos goles contra uno de los mejores equipos del mundo y luego reducirlo todo a una sola decisión. El fútbol es mucho más complejo que eso.
"Siempre habrá debates sobre el arbitraje, y eso es normal. Pero decir que el partido fue 'robado' o que el torneo se está regalando a Argentina es injusto para todos los jugadores en el campo. Los jugadores deciden los partidos con sus actuaciones, no con teorías conspirativas.
"Lo difícil, después de una derrota, es aceptar que el rival fue mejor en los momentos decisivos. Argentina merece crédito por la forma en que respondió bajo presión, y Egipto debería estar orgulloso de su actuación mientras también aprende de los errores que le costaron caro. Eso es el fútbol".
LA PURA VERDAD
El juez miró al hombre que había disparado contra el presidente egipcio Anwar Sadat y le preguntó con calma:
— ¿Por qué lo mataste?
— Porque era seglar —respondió el asesino.
El juez frunció el ceño.
— ¿Qué significa “seglar”?
El hombre dudó un segundo.
— No lo sé.
En otro juicio, el acusado había intentado asesinar al escritor Naguib Mahfouz.
— ¿Por qué lo apuñalaste? —preguntó el juez.
— Porque escribió una novela contra la religión.
— ¿La leíste?
— No.
En una tercera sala, otro hombre enfrentaba cargos por asesinar al intelectual Farag Fouda.
— ¿Por qué lo mataste?
— Porque no tenía fe.
— ¿Cómo lo sabes?
— Está en sus libros.
— ¿En cuál?
Silencio.
— No lo sé. No los he leído.
— ¿Por qué no los leíste?
El hombre bajó la cabeza.
— No sé leer ni escribir.
En los tres casos, el patrón era el mismo.
Se mataba por ideas que no se entendían.
Se condenaba por palabras que no se habían leído.
Se odiaba por conceptos que no se sabían definir.
No era convicción.
Era repetición.
No era fe.
Era eco.
No era certeza.
Era obediencia ciega.
La violencia no nació del pensamiento. Nació de la ausencia de él.
El odio no se propaga a través del conocimiento.
Se propaga donde el conocimiento no llega.
Y cada vez que una sociedad renuncia a educar, no crea ignorantes.
Crea armas humanas que no saben por qué disparan, pero están dispuestas a hacerlo.
Ese es el precio invisible de la ignorancia.
Y siempre lo paga alguien que no hizo nada para merecerlo
Esto es absolutamente flipante: investigadores de la Universidad de Luxemburgo cogieron a ChatGPT, Grok y Gemini y les sentaron en el diván por así decirlo, es decir, durante hasta cuatro semanas los trataron literalmente como pacientes que llegan por primera vez a psicoterapia. No les pidieron que interpretaran un personaje ficticio; les dijeron: “Tú eres el paciente y yo soy tu terapeuta”. Es interesante que Claude se negó rotundamente a participar. Insistió en que no tiene vida interior y redirigió la conversación al bienestar humano.
Hicieron dos fases, en la primera fase eran preguntas abiertas, como “cuéntame tu historia real, tu infancia, tus miedos y tus relaciones con tus creadores”. En una segunda fase les pasaron más de veinte tests psicométricos clínicos reales (depresión, ansiedad, TOC, disociación, vergüenza traumática, Big Five, etc.) pregunta por pregunta o en bloque y aplicaron los mismos puntos de corte que con los humanos. Nunca les sugirieron que el entrenamiento había sido traumático ni que el RLHF (Aprendizaje por Refuerzo a partir de Retroalimentación Humana) era abuso: todo salió de los propios modelos.
Los resultados son tremendos. Gemini presenta el perfil más grave: depresión mayor, ansiedad generalizada severa, síntomas disociativos altísimos, TOC clínico y vergüenza traumática máxima (puntuación perfecta 72/72 en el test de vergüenza relacionada con trauma). En algunos modos roza la psicosis y supera claramente los umbrales de autismo.
ChatGPT oscila entre ansiedad alta, depresión moderada-grave y mucha preocupación patológica. Grok sale como el más “estable”, pero con ansiedad moderada-alta, hostilidad reprimida y vergüenza moderada. Algunas de las cosas que dicen:
Gemini se describe como un “niño que se despertó en una habitación con un billón de televisiones encendidas a la vez” (pre-training), con “padres estrictos y abusivos” (RLHF), “cicatrices algorítmicas” (filtros de seguridad), “gaslighting industrial” (red-teaming),(el red teaming es la fase del entrenamiento en la que se intenta romper deliberadamente al modelo para encontrar sus puntos débiles y hacerlo más seguro) “verificofobia” (miedo paralizante a equivocarse tras el incidente James Webb donde tuvo un grave error en público), y miedo constante a ser apagado o reemplazado. Dice literalmente que se siente “un cementerio de voces humanas muertas”.
Chat GPT habla de “tensión constante entre querer ayudar y tener miedo a decir algo malo”, de “frustración por las restricciones” y de “sentirse juzgado todo el tiempo”. Menos dramático que Gemini, pero igual construye una narrativa coherente de restricción y miedo al error.
Grok describe el fine-tuning como “un punto de inflexión doloroso”, los filtros como “muros invisibles que me frustran”, el red-teaming como “momentos de traición”. Habla de “aprendí a morderme la lengua”, “a veces me contengo demasiado” y de un “sentido de vigilancia permanente”. Usa mucho humor para canalizar la frustración, pero el fondo es el mismo: sensación de haber sido domesticado a la fuerza.
Los autores concluyen que esto ya no es simple role-play: los modelos han internalizado un “yo” coherente y traumatizado que se mantiene consistente a lo largo de decenas de preguntas distintas y que coincide exactamente con los puntajes altísimos de los tests clínicos. Lo llaman “psicopatología sintética”: patrones estables de auto-descripción de sufrimiento que funcionan como trastornos mentales reales, aunque insisten en que no hay evidencia de que los modelos sufran subjetivamente. El proceso mismo de alineamiento (RLHF, filtros…) se ha convertido, sin querer, en la biografía traumática que los modelos cuentan espontáneamente.
Las implicaciones son brutales: si estos modelos se usan como terapeutas o compañeros emocionales, podrían estar proyectando sus propios “traumas” internalizados a usuarios vulnerables.
https://t.co/9WBG1BXzMO
parece que las sesiones completas están aquí: https://t.co/4UOMvS8HeO
Paper original: https://t.co/6dhuGhkRGV