Acaba de poner una adorable carita de ilusión, ojillos brillantes incluidos.
Con tanto salvar al Planeta, a veces hasta ella misma olvida que es una cría.
Promete que se portará bien.
—Jolines —musita con la boca muy pequeña, juntando las cejas y pateando las piedrecillas.
La expresión cambia cuando extiende la palma de la mano hacia el rubio.
—¿Me dejas verla? Y toquetearla. Un poquito. Ya que estamos.
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── Ya.
Su mirada desciende por un momento, fijándose en lo que la menor hace con el pie. Se va a atrever a pensar que simplemente se perdió.
���─ Puede que sí encontrásemos alguna materia «chula». En tu 𝘢𝘶𝘴𝘦𝘯𝘤𝘪𝘢.
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—Ah, no... Nada. Hola.
Le dedica una amplia y exagerada sonrisa. Solo quería saludarle porque así es ella: amigable, encantadora y maravillosa.
Y sin abuela también, ya que estamos.
¿Cuándo dice que vienen esos servicios sociales?
Por suerte para la ninja, el pistolero tiene una gran paciencia, llega ser Cid y su mercha corta y la chiquilla habría terminado colgada de un árbol.
— ¿Qué ocurre?
Si hubiera llegado a tratarla de malas formas, habría llamado a servicios sociales. Mejor así.
—Vin-cent —brazos colocados en jarras, intenta pronunciar el nombre con tono solemne.
Infructuosamente.
Por millonésima vez: NO es emo. Qué manía tan tonta les ha dado con llamarlo así. Se ve tentado a apartrla de un manotazo, pero termina emitiendo un suspiro resignado.
— Yuffie...
Dibuja formas aleatorias en el suelo con la puntera del zapato, manos sujetas a la altura de la baja espalda. Es posible que se lo esté tomando como una regañina.
—Pues... ya sabes. Por ahí. Haciendo cosas de ninja. Cosas súper secretas...
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Frunce visiblemente el ceño, dando apenas un paso atrás. Sabe que rehuir a la ninja no es la tarea con mayor tasa de éxito.
── No es a lo que he dedicado mi tiempo. Pensaba que tú sí. ¿Dónde has estado?
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