El mosaico para recibir al local. El “mosaico” para despedir al local. Me suena. El abucheo del Maracaná a los primeros toques de los centrales de Boca. El abucheo del Maracaná a los últimos toques del arquero de Vasco. El foul a Lozano de amarilla (que no fue amarilla) al minuto. La rápida copada de parada de todo Boca al localista Valenzuela. El centro perfecto de Blanco. El cabezazo perfecto de Di Lollo. El shhhh. El golpe al escudo. Los primeros abrazos de los 4.000 que cantaron como 54.000.
La presión asfixiante después del gol. El taco sublime de pique al suelo de Merentiel. El remate atragantado de Flores. La contra atragantada de Vasco. El ritmo frenético de la semifinal. El claro foul de David a Di Lollo no cobrado. El claro foul inventado por David cobrado. Al borde del área. El árbitro venezolano, en su salsa. La corrida de Villa para limpiarse a Lescano. La corrida de Flores para bloquear a Paulo Henrique. Las mil barridas de Ascacíbar. Los mil cierres de Jagger. El teledirigido de Di Lollo al colombiano. El cooling break esperado por Vasco da Gama.
La sobriedad de Battaglia. El despliegue de Delgado, su presión a Sosa, el error forzado del ex Racing, el pase exacto de Merentiel, la definición inexacta de Villa. La asistencia exacta de Villa, la definición bayermunichesca del uruguayo, el puño apretado del Vasco y de medio país gritando por Boca. El beso al escudo. La V de la victoria. El 2-0 en 33 minutos. El Maracaná, rendido al 𝑏𝑖𝑐ℎ𝑜 𝑝𝑎𝑝𝑎̂𝑜 𝑑𝑜 𝐵𝑟𝑎𝑠𝑖𝑙.
La guapeza de Flores para gambetear a campo abierto. La juventud para elegir apresurado. El piletazo de impotencia de Bruno Duarte. La amarilla preventiva de Valenzuela a Paredes. La enésima salida limpia de Boca. La enésima presión alta de Boca. El aliento de los que en todas partes van a estar. El final de un primer tiempo emocionante del equipo de Arruabarrena.
Los dos cambios del DT portugués. Toda una señal. Paredes, a precalentar. Villa, a largarla antes. La charla de Markic con el 5. El abrazo de Battaglia con el 5. El capitán, a la cancha. Shhh. Vasco da Gama que avisa. Ascacíbar que mete una vez. Y otra vez. Lateral para Boca. Aplausos para el Ruso. Villa que la pierde con Renan. El local que toquetea. Un centro que se desvía. Y gol del Puma Rodríguez. Agárrense de las manos.
El cooling break esperado por el Vasco de Boca. La arenga a la tropa. Otra pérdida de Flores. El cartel con su número. Las lágrimas con su impotencia. Tranqui, Barranquilla te espera. ¿Valencia por Merentiel? Vasco que arrima, Hinestroza que desborda, Lescano que intenta, el Xeneize que se repliega. Los penales que se asoman…
Ochenta y ocho minutos. Velasco, Paredes, Delgado, Paredes. ¡Booom! A 11 días del desgarro, un derechazo de 30 metros a la red que no se esperaban los quetejedi, varios periodistas y Jardim, el arquero -luego- abucheado del Vasco. La montaña humana en el córner, los abrazos allá arriba, los abrazos acá abajo. El festejo de hincha del Vasco. El grito de hincha de Leandro. El beso al escudo que soñó romper Thiago Mendes. 𝑁𝑎̃𝑜 𝑑𝑒𝑢, 𝑐𝑎𝑟𝑎.
Las últimas manchas de Valenzuela para Vasco. Los cinco de descuento. El tumulto inoportuno. El sexto minuto de descuento. El pitazo final en cámara lenta. El recado para Thiago Mendes. El nuevo hit con jugadores e hinchas cara a cara.
Boca a la final, los quetejedi a verla por TV y Paredes a la tapa de los diarios. Maracanazo. Con juego. Con huevos. Con autoridad. Yendo al frente. Como manda la historia. Volvimos.
Dejando de lado que los dos tantos de Instituto fueron con claros foules de Mosevich a Pellegrino, que uno llegó tras una inexistente falta de Braida a Luna, que el local juega como si tuviera otro reglamento y que Fernando Alarcón y Matías Gallardo no debieron terminar el partido y gozaron de un arbitraje laxo de Rey Hilfer, al que se le sumó la pésima labor de Yamil Possi en el VAR, dejando de lado todo eso hubo un partido de fútbol en el que Boca fue de menos a más y mereció ganar tras ir dos veces en desventaja.
Si bien el visitante fue el que impuso las condiciones a lo largo de los 90 minutos, recién en la última media hora generó real peligro, con un Flores más incisivo al pasar de derecha a izquierda y que debe seguir mejorando al elegir cuándo hacer la personal y cuándo no. Villa, por el contrario, fue de más a menos en el partido: se le empieza a ver cierta confianza en el uno contra uno.
Blanco fue el mejor del equipo y coronó su actuación con una asistencia quirúrgica para Merentiel (6º gol en sus últimos 11PJ). Di Lollo dio seguridad. Pellegrino, no: más allá de sendos foules recibidos, fue muy inocente en ambos centros y más aún al no protestar para presionar al VAR. Y Braida no funcionó de 4.
El mediocampo, con Alarcón y Delgado en el eje y Palacios más adelantado en un 4-2-3-1, extrañó a Paredes hasta su ingreso, que coincidió con la levantada del chileno. La lesión del 5 (desgarro grado 2) es un mazazo del que Boca solo podrá reponerse funcionando como un verdadero equipo, algo que se viene viendo sobre todo desde São Paulo para acá. Uno imagina que se volverá al 4-3-1-2. Será clave el rol de Milton en el armado y lo que pueda generar Palacios entre líneas.
Valencia estuvo atento para facturar el regalo de Ledesma y se le vieron algunos movimientos más acordes a un 9 de Boca, pero sigue corriendo de atrás. Él, Villa y Romero (en Sudamericana pueden jugar los 6 extranjeros) serán las tres cartas que tendrá Arruabarrena para buscar alternativas ofensivas desde el banco en la semi que se viene ante Vasco da Gama, dentro de una triple competencia que empieza a pasar facturas. Esta última, muy cara. A afrontarla a lo Boca.
En los 2 goles de Instituto existe cargas muy groseras contra Pellegrino.
Está muy RARA la AFA BOSTERA (?
Rey Hilfer era el principal apuntado a dirigir el superclásico.
El VAR decidió el resultado.
Imagino q ya están tachados, no?
Se va a dejar pasar como si nada q solo un partido no se juega en esta fecha FIFA?
Alguien seriamente dio un argumento para permitir eso?
O acá pintó q había q recuperar lesionados y como le sobran días lo maneja a dedo?
Chiqui botón y coso era, no?
Esta imagen muestra la real importancia de tener a Leandro Paredes dentro de Boca.
Los pibes encuentran en él un faro a quien seguir. Se ven potenciados y cuidados por su figura.
Vino para dejar una huella importante dentro del Club que lo formó y le dio la chance de ser quien es.
Capitán, líder y referente. Disfrutémoslo.
Acá una de Flores ante Racing, de zurda, tras un fantástico pie a pie, que se metía bien ajustada contra el palo, como la del último minuto ante Unión. En este caso la sacó Cambeses con un enorme esfuerzo.
🤯Las dos fotos tienen menos de 24 horas de diferencia.
🔎No hay registros de un jugador que juegue con su club y al día siguiente con la Selección #Argentina o viceversa,
💎 LEONEL FLORES.