Uruguay no es el país más caro del mundo: es peor. Es uno de los casos más brutales de desfase entre lo que se gana y lo que se paga entre las democracias estables del planeta.
Una Big Mac cuesta prácticamente lo mismo en Uruguay y Suiza. Ambos países recaudan en impuestos alrededor del 27% del PIB. Pero los salarios suizos están a años luz.
No alcanza con culpar al tamaño del Estado, los impuestos o la cantidad de funcionarios. Hay un problema más profundo: barreras para competir, mercados protegidos y vacas atadas que permiten a algunos cazar en el zoológico mientras todos pagamos la cuenta. Un sistema que gobiernos de todos los partidos vienen manteniendo desde hace décadas, incluido el anterior.
El resultado está a la vista: precios suizos, salarios uruguayos y un país caro por diseño.
I saw a post years ago positing that to dogs humans are like elves, immortal and unchanging. It reckoned that greatest honor a dog could achieve was to be there to ease a human’s passing, not just because it was an event so rare that generations of dogs lived and died never even seeing them age, but in recognition of the many ancestors that the human had cared for during their long life.