Dios bueno, hoy te pido un corazón enseñable. Quita de mí la dureza que me impide cambiar y la soberbia que me dificulta aprender. Hazme sencillo para escuchar, maduro para aceptar corrección y sabio para aplicarla. No quiero tener razón; quiero tener transformación. Amén.
Inquebrantable soy en tu nombre.