A todos nos gusta leer un mensaje con un
"Te echo de menos" de vez en cuando,
pero no veas lo que nos cuesta mandarlo.
Y así nos pasamos la vida: Extrañando y siendo extrañados. Hasta que al final nos convertimos precisamente en eso...
En extraños.
Por no saber comunicarnos.
creo que maduras muchísimo cuando te das cuenta de que a veces no hay que hacer nada al respecto y solo esperar a que el tiempo te dé la razón en vez de pelear por demostrar algo.