Con Rodrigo Escribano compartí muchos años de trabajo y, sobre todo, algunos de los momentos más difíciles de la historia de Talleres.
Con el tiempo nuestros caminos institucionales tomaron rumbos diferentes. Hemos tenido diferencias y seguramente las seguiremos teniendo. Pero ninguna diferencia puede borrar la historia, el compromiso ni el trabajo realizado por una persona en favor del Club.
Por eso lamento profundamente el tono del comunicado emitido por Talleres ante su renuncia.
No me corresponde opinar sobre las razones de una decisión personal que deberá explicar Rodrigo, si así lo considera. Sí me corresponde, por haber compartido tantos años de trabajo con él, decir algo que considero elemental: Talleres debía agradecerle.
Debía agradecerle los años, el tiempo, el esfuerzo y el compromiso. Debía reconocer a un dirigente que estuvo presente cuando la realidad institucional y deportiva del Club era infinitamente más difícil que la actual y que, desde su lugar, siempre intentó defender los intereses de Talleres.
Las instituciones grandes también se construyen en estos gestos.
Se puede aceptar una renuncia. Se pueden expresar diferencias. Se puede incluso cuestionar una decisión. Lo que no corresponde es intentar relativizar una trayectoria para explicar una circunstancia.
Talleres está por encima de todos nosotros. Precisamente por eso debemos elevar la calidad institucional, respetar a quienes han formado parte de su historia y entender que pensar distinto nunca puede convertir a alguien en un adversario al que haya que descalificar.
Quienes aspiramos a otro Talleres debemos empezar por demostrar que existe otra manera de conducir: con respeto, con grandeza, con diálogo y con reconocimiento, incluso —y especialmente— hacia aquellos con quienes tenemos diferencias.
Mi respeto y reconocimiento para Rodrigo por todos estos años.
Y mi convicción, cada día más firme, de que Talleres puede y merece construir una institucionalidad a la altura de su gente y de su historia.
@ivannoble este es el gran problema de la argentina, lideres empresariales sin huevos , chupapijas del poder y que defienden la suya, no la del sector que representan