Por los colores de mi patria doy la vida,
Como lo hicieron los soldados en Malvinas.
Cuando me muera no quiero nada de flores,
Yo quiero un trapo que tenga estos colores.
Y vamos, vamos, vamos, vamos Selección...
disculpenme lo primitivo quizas no agrade a los analistas y debatidores pero hay cosas a las cuales la unica reaccion posible es pararte y quebrar a trompadas al emisor. quizas yo tenga la vara de tolerancia baja sobre q hechos lo ameritan pero en este creo q es inobjetable
ser universitario en las películas: fiesta alcohol sexo drogas
ser universitario en argentina: jesse no sabes las ganas que tengo de que se muera milei
Bienvenidos a un nuevo capítulo de "Educando al funcionario libertario". Vamos con una respuesta punto por punto. Hoy marchamos en defensa de la Universidad Pública! 🧵👇
ATENTOS 🚨
Vuelvo a sortear MERCH NO reclamado 💙❤️ DOS 👕
según stock y talle.
Den RT, NO me sigue se sortea de nuevo.
Deja tu comentario si nunca me dejaste de seguir. 🤝
SIN COMISIONES!
"Lo torturaron día y noche durante días, hasta que lo dejaron. Pero un grupo de policías que allí estaban, comieron asado y tomaron vino, se emborracharon y lo volvieron a torturar pero no para sacarle informacion, sino hasta que diga "me la como doblada y mi madre es una hija de puta. Y no lo dijo señor juez, no lo dijo"
Hacer silencio y no repudiar el accionar sanguinario de las Fuerzas de Seguridad en el golpe del 76', es ser cómplice. Así de simple.
Hoy, cuando estés marchando, vas a ver muchos pañuelos. Envueltos en los cuellos, estampados en las remeras o pintados en el asfalto. Son para no olvidar que hubo un grupo de mujeres argentinas que se plantaron de pecho frente a una banda de asesinos y, caminando en círculos con un pañuelo en sus cabezas, los derrotaron.
Hoy, cuando estés marchando, vas a ver muchas columnas organizadas de gente con pecheras de su agrupación. Son para recordar que la política le pertenece al pueblo y que este nunca más va a aceptar que se la arrebaten o se la prohíban.
Hoy, cuando estés marchando, vas a ver las caras de los desaparecidos. Son para sentir, aunque no los hayamos conocido, el dolor de su ausencia. Porque se acerca el momento de que nuestras generaciones, las que no vivimos la dictadura, vamos a tener que hacernos cargo de encabezar esas banderas.
Hoy, cuando estés marchando, vas a ver muchas familias y grupos de amigos. Es para recordar que lo primero que la dictadura intentó cortar son los lazos sociales para instalar el individualismo extremo y el sálvese quien pueda. Y nosotros sabemos que nos salvamos entre nosotros, todos juntos como comunidad.
Hoy, cuando estés marchando, vas a ver muchas banderas argentinas. Son para que infles el pecho porque vivís en un país que se hizo cargo de su historia y condenó, con su justicia civil y sin necesidad de tribunales internacionales o cortes militares de los vencedores, a los responsables de su propia herida nacional.
Hoy, cuando estés marchando, vas a ver muchas veces el número 30.000. Es para recordarles a los soretes que le andan cuestionando la cifra a las familias de las víctimas, que lo que tienen que hacer es preguntarles a los asesinos, esos que saben bien a cuantos argentinos mataron y siguen ocultando la ubicación de sus restos.
Hoy, cuando estés marchando, vas a ver muchas consignas contra el Gobierno. Son para entender que la represión de los 70´ fue la forma de instalar un programa económico basado en principios muy similares a los que buscan imponer los que están ahora, que también lo hacen, en menor escala, con represión.
Hoy, cuando estés marchando, vas a ver muchas intervenciones artísticas. Son para homenajear a aquellos que desafiaron con su arte al sentido común establecido por la dictadura y enfrentaron, por eso, la desaparición o el exilio.
Hoy, cuando estés marchando, vas a ver a muchos periodistas cubriendo. Es para enterrar para siempre el silencio obligatorio impuesto desde el poder y para reivindicar la libertad de expresión como un valor esencial para el funcionamiento de la democracia.
Hoy, cuando estés marchando, vas a ver muchas veces las palabras “Nunca Más”. Son para entender que, más allá de lo desesperanzadora que puede ser la coyuntura, tenemos un consenso amplio e inquebrantable como país que no van a poder torcer los que apenas se animan a provocar.
Hoy, cuando estés marchando, también vas a ver algo de tristeza. Es porque cada historia contiene un dolor desgarrador. Pero también vas a ver determinación, porque todavía falta mucho. Faltan 350 nietos con identidades falsas que no pudieron ser restituidas, faltan represores que están prófugos, faltan los juicios a los cómplices civiles.
Ya sea que marches hacia Plaza de Mayo, hacia Tribunales Federales en Córdoba, hacia el Monumento a la Bandera de Rosario, hacia la Casa de Gobierno de Mendoza, hacia la Plaza Independencia de San Miguel de Tucumán, o hacia cualquiera de los cientos de puntos de destino por todo el país.
Hoy, cuando estés marchando, vas a ser parte de la historia grande de este país. Esa historia que a 50 años del horror, nos sigue hablando de amor.
Todo lo vinculado a la dictadura y los desaparecidos siempre me pareció escalofriante pero a medida que crezco, que tengo más cerca los 30 que los 20, tomo dimensión de lo ridículamente pibitos que eran muchos o hasta la mayoría. Violaron, torturaron y asesinaron criaturas.