Cuando Federer dijo adiós, una parte de mi corazón se murió. Hoy, cuando Rafa ha dicho que ya no volverá a Madrid, otra pequeña parte también ha muerto.
Todos nos vimos venir esto, pero creo que, en el fondo, no queríamos creerlo. Nos seguíamos aferrando a ese "probablemente", al que nos agarrábamos como clavo ardiendo. Pensábamos que todavía tenía "un poquito más".
Pero no. Parece ser que es definitivo y dirá adiós en 2024 un Rafa que siempre ha estado ahí. Nos ha enganchado a la tele durante casi dos décadas. Haciéndonos madrugar, trasnochar. Cancelábamos un plan para verle jugar una final un domingo a las tres de la tarde, nos hacía volvernos antes de fiesta para verle jugar en Estados Unidos o dejábamos de estudiar los exámenes de enero para verle en Australia a primera hora.
Todo eso nos lo dio Rafa. Y nos daba las gracias a nosotros antes de irse hoy en Madrid.
No, Rafa. Las gracias tenemos que dártelas nosotros a ti.
Gracias por todos y cada uno de los grandes momentos que nos has dado, que ha sido mucho más de lo que pensamos jamás.