Antes de las luces, los goles y los trofeos, estuvo Jorge.
Un tipo de perfil bajo, obrero en una metalúrgica, sin casa propia y con cuatro hijos que mantener. Trabajaba jornadas interminables para llevar el pan a la mesa.
Un día, su hijo, con problemas de crecimiento, recibió una oportunidad en Barcelona.
Y Jorge tuvo que tomar la decisión de apostar todo y dejarlo todo para acompañarlo. El resto es historia.
Que en paz descanse, Jorge.