Yo no quiero que te vayas,
pero tampoco quiero retener tu llama
para que nadie conozca tu fuego,
ni mojar tu pólvora
para que no prendas junto a nadie.
No quiero eso, ni tampoco
llevarte de la mano hacia ninguna parte.
Eres ese “casi algo” con la que estuve a “casi nada”, que duele más que un “todo”. Ese “casi” que se quedó a centímetros de un probable para siempre. Ese “casi” que me enseñó que se puede extrañar algo que nunca se tuvo.
Todos tenemos dos mentes, una que piensa y otra que siente, y estás dos formas fundamentales de conocimiento interactúan para construir nuestra vida mental.
Déjame ser un poco ese sol que te ayude a cerrar las heridas del ayer, no quiero ser una puesta más para tu corazón, si no rayos de alba, esperanza de un mejor amanecer.