Me hiciste parar la oficina de cabeza para verte cómodo, me hiciste comprar tapetes porque no tenías ya fuerza en tu cadera y te resbalabas con el piso, me hiciste comprar como 100 tipos de croquetas para ver cual te caeria bien, ya no comías, y si no me veías cerca, salías a buscarme a paso lento, juntos encontramos las esferas del dragón y me robaste el corazón. Adiós amigo, al final y después de que te abandonaron a tu suerte, tuviste un final digno, como debe ser, mi querido Niebla.
Tengan un poco de respeto y no los abandonen a su suerte, dejen que tengan un final digno, lo merecen.