Tus enseñanzas serán un faro en el tiempo, y tu legado, un telescopio que seguirá revelándonos los misterios de las estrellas.
Hasta siempre, Julieta.
Nos enseñaste a mirar el cielo con asombro, a entenderlo con sencillez y a sentir que la ciencia también nos pertenece. Siempre cercana y generosa, convertiste la ciencia en palabras que todos podíamos comprender y nos hacían vibrar.