Año 2007. Anbar, Irak.
El Navy SEAL Mike Day abre la puerta de una habitación de 4x4 metros. Dentro lo esperan cuatro terroristas de Al Qaeda con el dedo en el gatillo.
El infierno se desata en segundos.
Veintisiete balazos atraviesan su cuerpo: piernas destrozadas, brazos perforados, abdomen abierto, glúteos atravesados, escroto alcanzado. Once más impactan en el chaleco. Una granada explota a sus pies y lo lanza al suelo, inconsciente, entre polvo, sangre y silencio.
Cualquiera habría muerto ahí.
Mike Day no.
Abre los ojos. El cuerpo es un campo de batalla. Se levanta.
Uno. Dos. Tres. Cuatro.
Elimina a los cuatro atacantes con su pistola, uno por uno, mientras la sangre le sale por todas partes.
Después camina solo, bajo su propio poder, hasta el helicóptero de evacuación.
27 impactos de bala.
Una granada.
Cuatro enemigos muertos.
Un hombre que se negó a caer.
Eso no es supervivencia.
Eso es leyenda.
Ok el mundo no gira alrededor de Argentina y eso pero estoy en BOSNIA Y HERZEGOVINA y escucho al pasar al lado de gente en un tour a un guía diciendo ‘the argentinian president Menem provided the weapons’
“En la Argentina no te baja la mirada ni el muchacho que vende estampitas en el semáforo”, me dijo un vez un europeo que estaba de viaje por Latinoamérica. Eso que algunos llaman soberbia es dignidad, legado del “naides es más que naides” artiguista.
En 1971, Muhammad Ali se dirigía en auto junto a José Ignacio Rucci hacia un asado en Lanús. En el viaje organizado por la UOM, el campeón de los pesos pesados le dijo algo a su traductor, quien se giró hacia el histórico sindicalista y le dijo: "Alí pregunta dónde están los negros, que no ve a ninguno". Sin pensar demasiado, Rucci le respondió: "Los tenés al lado, acá los negros somos nosotros". La fotografía del asado entre el boxeador y el líder sindical parece hoy hecha con IA.
La mejor historia para explicar porque no hay negros en la Argentina es cuando Ali de visita en Buenos Aires le pregunta a Rucci donde están los negros y Rucci le responde: los negros somos nosotros compañero.