○ No podemos aceptar que la mentira se convierta en una herramienta legítima de la política. Hoy alteran la cronología para culpar a un presidente que aún no gobierna; mañana alterarán cualquier hecho que estorbe a su relato. Quien calla frente a esta manipulación termina legitimándola. La verdad no puede ser la primera víctima de la lucha política.
4 millones votaron por Cepeda porque :
-“o nos pegan un tiro” (pobre gente )
Otros pocos porque:
- “No soy facho” (?)
Otros pocos :
- “Soy Progresista” (?)
Otros Pocos :
-“Viva La Revolución” (?)
Otros Pocos :
-“Soy mamerto” (?)
Otros pocos :
-“abajo los ricos” (?)
Otros Pocos :
-“Viva Palestina “(?)
Otros Pocos:
-“Petro me dijo “ (?)
Siento mucho los del voto fusil !!!
Los demás Borregos. !!!
HOY TOCA DESMONTAR ALGUNAS MENTIRAS:
1. El Estado no representa la voluntad del pueblo, representa a quienes ejercen el poder.
2. Los derechos no los concede el Estado, los derechos preceden al Estado.
3. La propiedad privada no es un privilegio, la propiedad privada es un derecho.
4. La sociedad no está por encima del individuo, el individuo está por encima de cualquier interés colectivo.
5. El bien común no justifica cualquier coerción, el fin no justifica los medios.
6. La democracia no legitima cualquier decisión, la mayoría no convierte en justo lo injusto.
7. La desigualdad no es injusticia, forzar la igualdad sí lo es.
8. La jerarquía no es opresión, muchas jerarquías surgen de acuerdos voluntarios.
9. El Estado no sabe mejor que tú lo que necesitas, nadie conoce mejor tus necesidades que tú mismo.
10. Más Estado no significa más justicia, de hecho es lo contrario.
11. La solidaridad forzada no sirve, solo tiene valor cuando es voluntaria.
12. El interés individual no perjudica al conjunto, el interés egoísta beneficia a todos incluso cuando no tenga la intención de hacerlo.
13. La libertad nunca debe ceder ante la igualdad, sin libertad la igualdad termina siendo esclavitud.
Durante el gobierno Petro se le entregó la inteligencia a alias Calarcá, se liberó al asesino de Miguel Uribe, se abrazaron con Mancuso, exhibieron a narcos en tarimas en Medellín y se pactaron las operaciones de las FFMM con los delincuentes.
Pero ahora que Abelardo dice que va a combatir los delincuentes amigos del gobierno Petro entonces sale Ivan Cepeda a decir que están armando un gobierno paramilitar.
Bellacos.
Sería un error restarle gravedad al discurso golpista de @petrogustavo.
No habla un comentarista cualquiera. Habla el Presidente de la República y Comandante Supremo de las Fuerzas Armadas, que desconoce el resultado electoral y la autoridad del presidente electo @ABDELAESPRIELLA.
Sería espectacular que el nuevo Congreso le jalara a un proyecto de ley para incluir educación financiera en los colegios de Colombia 🇨🇴
Eso tendría un impacto enorme en el país
Le tomo la palabra al ministro.
Si la información que ha acumulado el equipo de empalme es deficiente, entonces el Gobierno debe tener una mucho mejor: oficial, completa y verificable. Magnífico!!! Que la presenten.
Para eso es, precisamente, el empalme.
○ Qué decepción. Uno esperaba una periodista discutiendo la conveniencia de auditar el Estado y terminó encontrándose con alguien convencido de que "forense" solo existe en Medicina Legal. Es el equivalente intelectual de creer que un banco solo sirve para sentarse.
Si ganan: “¡de malas, pueden llorar, patria o muerte, por que no se van!”. Si pierden: “desobediencia civil, no reconocemos al gobierno electo”. ¿Ese era el ‘estadista y demócrata’ de la izquierda? ¿Ese era el del ‘gran acuerdo nacional’? De la que nos salvamos…
Que yo sepa, Iván Cepeda nunca se indignó por los más de 50 mil asesinatos que sucedieron en este gobierno de la Paz Total, o por los audios de Benedetti, o por los desmanes de Laura Sarabia, o por los escándalos de Nicolas Petro -o los de Verónica Alcocer-, o por los abusos en los nombramientos en el servicio exterior, entre muchos escándalos.
Se indignó por la doble nacionalidad de Abelardo (y no por la de Petro, que tomó posesión con nacionalidad italiana) y amenaza ahora con desconocer el gobierno de quien le ganó en franca lid: ¿ese es el ejemplo de demócrata que tocaba valorar por su ponderación y trayectoria?
La desobediencia civil no puede convertirse en un recurso retórico para desconocer un resultado electoral. Mucho menos en un acto de oposición política en esa situación .
El anuncio de Iván Cepeda de irse a la desobediencia civil carece de razones objetivas, y jurídicas suficientes para convocar a la ciudadanía a desobedecer la institucionalidad democrática.
En una democracia, las inconformidades se tramitan con pruebas, recursos legales, control político, jueces, Congreso, opinión pública y vigilancia ciudadana. No con ultimátums políticos.
La desobediencia civil tiene una historia moral respetable cuando enfrenta abusos evidentes, leyes injustas o rupturas reales del orden constitucional. Pero usarla como respuesta “preventiva” frente a un gobierno que aún no se ha posesionado desnaturaliza su sentido y erosiona la confianza en las reglas.
Muy llamativa la forma en que se “notifican” las condiciones y exigencias para no irse a la desobediencia civil que fueron anunciadas. Muy impositivas las demandas. Denota un carácter muy poco democrático y muy lejano, a la idea de un acuerdo nacional que se había promocionado.
La oposición es legítima. La crítica es necesaria. La vigilancia al poder es indispensable. Pero llamar a desconocer la autoridad sin una causal objetiva, probada y decidida por las instituciones competentes es abrir una puerta peligrosa: la de sustituir el Estado de derecho por la presión por fuera de la institucionalidad.
Como lo dije hace más de un mes, el casi “expresidente”, en sus soliloquios, sigue evidenciando su padecimiento: tiene el “síndrome de Santa Helena”.
En psicología, lo llaman así porque, cuando Napoleón Bonaparte fue derrotado por los ingleses, fue enviado a la recóndita isla de Santa Helena. Allí seguía emitiendo proclamas y firmando normativas; además, invocaba a su ejército, la Grande Armée. Dicen que la historia siempre se repite, ya sea como comedia o como tragedia. Aquí se conjugan las dos cosas.
Para @petrogustavo Cepeda tiene que ganar esta elección.
Es más importante para él, incluso, que para el mismo Cepeda.
Si Cepeda pierde no le pasa nada.
Pero Petro sabe que varios asesores y miembros de su familia, y quizá hasta él mismo, terminarán en la cárcel.
Por eso él está desesperado, y hará hasta lo imposible para que no gane Abelardo.
Ahí está el peligro.
Imagine que el dinero de su presupuesto mensual no le alcanza ni siquiera para el mercado, porque usted no sabe manejar sus finanzas personales y derrocha su salario.
Aun así, decide llevar a su familia de vacaciones a París, con un costo de 23 millones de pesos.
El banco le ofrece prestarle el dinero al 7 % efectivo anual. Al cabo de 10 años, el valor total a pagar sería de 💸45 millones de pesos.
Sin embargo, usted prefiere acudir a un “gota a gota” y pagar una tasa del 13 % efectivo anual, lo que implicaría que, al final de 10 años, el valor total a pagar ascienda a 💸78 millones de pesos.
Pues bien, eso es lo que hizo el gobierno de @petrogustavo al rechazar la oferta del 7 % del Fondo Monetario Internacional y adquirir el préstamo con un actor desconocido al 13%.
Pero el mayor problema de esta absurda decisión es que:
1️⃣ No es el dinero de Petro; es el dinero de todos los colombianos, y lo más probable es que se utilice para hacer populismo que favorezca la campaña de @IvanCepedaCast .
2️⃣ La deuda no es de 23 MILLONES 💷, sino de 23 BILLONES 💰.
3️⃣ Usted deberá pagar esta deuda durante la próxima década a través de sus impuestos.
Ese es el cambio con dignidad.
@MinHacienda
Hipócritas:
Hoy les preocupa la soberanía de Venezuela; pero nada decían cuando el control lo tenían Cuba, Irán o China.
Hoy les inquietan los derechos humanos; pero callaron mientras jóvenes eran asesinados en protestas, más de 8 millones tenían que huir y convertirse en refugiados por el mundo, miles eran presos políticos, otros torturados y cientos desaparecidos.
Hoy les angustia el petróleo; pero cuando lo saqueaba el régimen para los autócratas que eran sus aliados, mientras el pueblo venezolano pasaba hambre, guardaron silencio.
Hoy dicen defender la democracia, pero cuando el régimen robaba una elección tras otra, acaba con la división de poderes y perseguía a sus opositores, nada decían.
Bien dijo Benedicto XVI “Cuando el relativismo moral se absolutiza en nombre de la tolerancia, los derechos básicos se relativizan y se abre la puerta al totalitarismo”
Gustavo Petro no es ni socialista, ni progresista, ni demócrata.
Socialista era Pepe Mujica, que vivió en coherencia con su forma de pensar: en su chacra, con sus dos perros y su Escarabajo.
Progresista fue Tony Blair, que expandió el Estado de Bienestar británico.
Demócrata fue Nelson Mandela, que cuando llegó al poder no lo usó para vengarse, sino para unir al país alrededor de un Estado incluyente en el que todos cabían.
Gustavo Petro es un charlatán que, mientras dice que a él “no lo inviten a bacanales”, les pide a los jeques árabes que organicen banquetes en su honor.
Que mientras dice estar en contra de los combustibles fósiles, gasta toneladas de gasolina en sus interminables viajes internacionales.
Que mientras afirma ser un hombre pobre, despilfarra sumas exorbitantes en Ferragamo, Gucci y marcas de lujo alrededor del mundo, mientras su esposa e hijas se dan la gran vida de millonarios en Europa.
Que mientras dice ser pacifista, perteneció a la guerrilla más sanguinaria de la historia colombiana.
Y, ya en la presidencia, bombardea campamentos con niños mientras se gasta el presupuesto de la nación comprando aviones de guerra.
Que mientras habla de combatir la corrupción, ha creado el gobierno con más escándalos de corrupción en la historia de Colombia.
Que mientras habla de diálogo con los peores criminales del país, le declara la guerra al principal socio comercial de Colombia y a todos los emprendedores que generan empleo y riqueza.
Que mientras critica a las EPS por la forma en que prestan los servicios de salud, acabó con la Nueva EPS, dejando a millones de colombianos sin acceso a los servicios médicos más básicos.
PETRO es el gobernante más incoherente, incompetente, irresponsable, inepto, mediocre y mentiroso que haya registrado la historia de Colombia en sus anales.
Y sí, será memorable y difícilmente las futuras generaciones lo olvidarán, porque es difícil olvidar al peor gobernante que esta república haya parido.
Créditos: Roberto Mazzini
Los que menos ganan deben ganar más. En eso no debería haber discusión. Y los países tienen la obligación de hacer todo lo posible para lograrlo. Pero, como en casi todo en la vida, el objetivo importa tanto como la forma de alcanzarlo.
No existen fórmulas mágicas ni atajos sencillos para generar prosperidad real y duradera.
La prosperidad de las naciones se construye de la misma manera que la de las familias: con responsabilidad, honradez y trabajo fuerte. La responsabilidad implica un Estado pequeño, eficiente y serio; una estructura que genere oportunidades, no dependencias eternas, y que garantice seguridad económica y jurídica. La honradez exige un Estado sin corrupción, ni prácticas que la justifiquen o la normalicen. Y el trabajo fuerte supone una búsqueda permanente de soluciones sociales reales, acordes con los profundos cambios tecnológicos y productivos que vive el mundo.
Nada de esto se logra con atajos. Elevar el salario mínimo por decreto, por encima de la capacidad económica de un país, es como ofrecer un chocolate: da una sensación inmediata de energía, pero no fortalece a quien lo consume. Su efecto es pasajero y el costo puede ser alto: inflación, desempleo, informalidad y, a mediano plazo, una crisis fiscal y pensional.
Este no es un debate entre empresarios y trabajadores. Es una discusión sobre cómo lograr mejores salarios y mejores condiciones de vida para todos, de manera sostenible y efectiva. Colombia tiene enormes retos y mucho por corregir, pero el camino hacia la prosperidad no pasa por engaños temporales diseñados para ganar elecciones.
Quienes proponen estas “soluciones fáciles” conocen perfectamente sus consecuencias. Saben que no funcionan. Saben que no tienen ejemplos exitosos que las respalden. Y aun así las promueven, envenenando a la población con promesas que no pueden cumplirse.
Hoy Colombia nos debe preocupar a todos. Y frente a ese desafío, lo mínimo que debemos hacer es decir la verdad, compartirla y no dejarnos engañar.
#NoNosDejemosEngañar