Si un tío tratara a su novia con esa agresividad sería expulsado de inmediato, cancelado de por vida en los medios, denunciado por la fiscalía y se comería noches de calabozo, aparte de una condena por violencia «de género». Pero al revés es gracioso.
La ilusión se ha convertido en orgullo de sentir como toda una isla nos empujó para intentar convertir un sueño en realidad.
De pequeño me enseñaron que el Mallorca siempre vuelve.