@liupavlichenko Fuerza @_PonchoDeNigris
Arreglar los pedos con tu mamá, familia de tu familia, más los pedos que esto genera con tu familia esposa e hijos. Wey mis respetos si sales avante de esto. Fuerza poncho los elegidos por Dios podemos con todo! 💪
“Solo los buenos quieren mejorar, por eso son buenos”. Nick Faldo
Los buenos no pierden el tiempo en quejarse y lamentarse, en juzgar(se) y compadecerse, no buscan culpables ni excusas, no se angustian ni se desesperan y, desde luego, no se rinden.
Deciden enfocar toda su energía, atención y esfuerzo en aprender de cada experiencia y en elegir el siguiente paso para seguir avanzando, porque saben que la vida favorece a quienes confían en ella y la afrontan con coraje.
Desde hace tiempo quería compartir esto con ustedes.
Es algo que siento cada vez que juego un partido y lo dejo todo en la cancha.
Tal vez tú también lo hayas sentido, aunque en otro lugar, en otro escenario…
Porque cuando uno ama lo que hace, ese momento de plenitud es único.
Lo que siento después de un partido
Hay un momento después de un partido ganado y bien jugado, que para mí es de los más puros y felices que puede experimentar un ser humano.
Es una mezcla de satisfacción profunda, de tranquilidad absoluta, de seguridad interior. Un estado donde desaparecen todas las preocupaciones, donde se callan las voces de la ansiedad, y lo único que queda es la certeza de que lo diste todo y lo hiciste bien.
Voy en el camión de regreso, con música en los audífonos, y ahí me invade una calma luminosa. El cuerpo está cansado pero suelto, liberado. La mente vuela, se llena de inspiración. Es como si se abrieran las ventanas del alma y dejara entrar la brisa de la alegría real, la que se gana con esfuerzo.
Y en ese instante… estoy más vulnerable al amor que nunca. Porque todo está tan en paz, tan en su lugar, que siento como si volviera a tener 16 años y me estuviera enamorando por primera vez. Como si mis pensamientos se volcaran hacia “ella”, aunque no haya un nombre específico, como si cada canción hablara de un amor imposible o perfecto.
Es una sensación hermosa, extrañamente íntima, que a veces ni siquiera se puede compartir. Es felicidad pura, desnuda, sin filtros.
Por algo para mí el fútbol es una adicción.
Y me aterra pensar que algún día llegará la hora en que se acabe.
Por eso lo disfruto cada día.
Y me arrepiento de cada jornada en la que no doy mi máximo para seguir estando dentro de este deporte.
Sé que muchos de los que me leen sienten algo similar con lo que aman hacer.
Los invito a vivirlo, a entregarse, a disfrutarlo.
Porque llegará un día en que ya no podrán sentir esa misma presión, esa misma ilusión…
y entonces van a desear volver a estar ahí, en la cancha, en el escenario, en su pasión.
Ese sentimiento después de un gran triunfo… no tiene comparación.