Los filósofos Daniel Kodsi y John Maier sostienen que muchos de los fenómenos más absurdos y destructivos de nuestra época -desde la ideología de género, la cultura de la cancelación, el DEI, los encierros del COVID, el net zero, la abolición de la policía y prisiones, hasta la obsesión por “incluir” a toda costa- tienen una causa común: un vicio intelectual que ellos han llamado “excepcionalismo”. ¿Qué es el “excepcionalismo”?
El excepcionalismo es la tendencia patológica a hacer demasiadas excepciones a reglas, principios y generalizaciones bien fundamentadas, basándose en casos aislados, anécdotas emocionales o deseos particulares. En lugar de mantener principios simples y sólidos, el excepcionalista complica excesivamente las ideas para acomodar cualquier anomalía, excepción o caso especial que le importe. Esto produce teorías sobre-complicadas, frágiles y a menudo absurdas.
Los autores lo comparan con el problema científico conocido como “overfitting” (sobreajuste): cuando un modelo se ajusta tanto a los datos ruidosos o erróneos que pierde capacidad predictiva y se vuelve inútil.
El excepcionalista cree que existen ciertas personas o cosas a las que las reglas normales no les aplican. Más aún, cuando se pone a reflexionar, a menudo llega a negar que esas reglas sean reglas en absoluto, justamente porque no contemplan las excepciones que él exige para sus categorías protegidas o especiales. Hay dos tipos de excepcionalistas:
-El de mente única (single-minded): Se obsesionan con una sola causa o grupo protegido y subordinan todo lo demás a él (ejemplo: “minimizar muertes por Covid a cualquier costo”).
-El Indiscriminado (Indiscriminate): Ven excepciones en todas partes y complican todo constantemente (típico de activistas woke, periodistas y gente “chronically online”).
¿Y qué ejemplos dan los autores de excepcionalismo o a qué lo aplican. Ahí van unos cuantos:
-Ideología de género: Rechazar la definición biológica simple de “mujer” (hembra humana adulta) para acomodar casos raros o sentimientos subjetivos, creando teorías extremadamente complejas y contradictorias.
-Encierros del Covid: Priorizar solo las muertes por coronavirus e ignorar todos los demás daños (salud mental, educación, economía, aislamiento de ancianos, etc.).
-Cultura de la cancelación y restricciones a la libertad académica: La libertad de expresión se vuelve “sí, pero…” con infinitas excepciones para no ofender a ciertos grupos.
-DEI y políticas de diversidad: Se sacrifican estándares meritocráticos y objetivos educativos para acomodar metas de “inclusión”.
-Net Zero y políticas climáticas: Un objetivo único (cero emisiones) se impone aunque tenga costos desproporcionados en otros aspectos de la vida.
-Abolicionismo policial y de prisiones: Ignorar que la mayoría de crímenes los cometen reincidentes y proponer soluciones complejas en lugar de la solución simple y efectiva.
-Arte y cultura: Subordinar la calidad estética y el entretenimiento a objetivos políticos y de justicia social.
En resumen, muchos disparates modernos (según estos dos filósofos) tienen una raíz común: en vez de mantener principios claros y generales, la gente se obsesiona con excepciones, anécdotas y casos especiales, complicando todo hasta volverlo absurdo. A esto los autores lo llaman “excepcionalismo” y lo ven como el verdadero problema intelectual de nuestra época.