Tláloc, el Dios de la lluvia o Chalchiuhtlicue, la diosa de las aguas terrestres, ríos y mares?
Sabías que el traslado de este monolito generó un conflicto social en el que tuvo que intervenir el ejército?
El Monolito de Tláloc es una colosal escultura prehispánica tallada en una sola piedra de basalto que se ubica de forma prominente sobre el Paseo de la Reforma, justo en la entrada del Museo Nacional de Antropología.
Es considerada la escultura prehispánica más grande del continente americano.
Durante siglos, el monolito permaneció enterrado boca arriba en una cañada del pueblo de San Miguel Coatlinchán, en Texcoco, Estado de México. Los habitantes locales lo conocían cariñosamente como la "Piedra de los Tecomates".
En 1964, el presidente Adolfo López Mateos ordenó su traslado a la capital para engalanar el nuevo museo sobre Reforma.
Para mover semejante mole, se construyó una plataforma de transporte colosal de más de 60 llantas.
El traslado provocó una enorme tristeza e incluso resistencia en los pobladores de Coatlinchán, quienes sentían que les arrebataban su protector histórico.
El monolito llegó a la Ciudad de México el 16 de abril de 1964. Curiosamente, a pesar de encontrarse en plena época de secas, en cuanto la escultura entró a la capital se desató una tormenta torrencial e histórica que inundó varias avenidas del centro.
Este suceso cimentó en la memoria colectiva de los capitalinos el mito de que el dios del agua se había enfurecido (o alegrado) por su mudanza.
Aunque popularmente todo el mundo lo conoce como el Dios de la Lluvia, Tláloc, diversos arqueólogos sostienen que en realidad representa a su contraparte femenina: Chalchiuhtlicue (la diosa de las aguas terrestres, ríos y mares).
Esto se argumenta debido a la indumentaria, los adornos de la falda y la ausencia de las características "orejeras" o anteojeras circulares que típicamente identifican a Tláloc en los códices.